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viernes, 6 de junio de 2014

LA CIUDAD ATURDIDA



Ocurre en determinados días, en momentos puntuales del calendario. Sucede cuando acaba alguna celebración donde la ciudad ha vibrado en ella y con ella, cuando se ha vaciado de emociones y al poco la invade una especie de dulce melancolía, al tiempo que el recuerdo de lo vivido va buscando sitio, más que en la memoria, para siempre en el corazón.

 Ocurre cuando a mediodía del tercer domingo de agosto se recoge la Virgen de la Cinta después de su traslado; o el Domingo de Resurrección, caliente de cera derretida en la memoria la recién pasada Semana Santa. Y ocurre infaliblemente cada último jueves de Pascua de Resurrección cuando sale la Hermandad de Huelva camino de El Rocío.

En cuanto la carreta traspasa la frontera de hierro del Muelle del Tinto, y la trasera verde del simpecado donde campea el nombre de Huelva y la fecha en la que la ciudad selló su amor con la Virgen se va perdiendo entre los eucaliptos de Francisco Montenegro, la ciudad queda como ensimismada, absorta en ella misma y en lo que acaba de ver y de sentir; inmóvil, adormecida, confusa, varada en su misma orilla....

Como el niño que rompe a llorar y parece que nunca va a recobrar la respiración; aturdida después de presenciar esa eclosión de luz, color y sonido que es la despedida de la hermandad del Rocío. Los pétalos de rosa que cayeron sobre el carretón, y que ahora forman remolinos en el suelo a las puertas del ayuntamiento, parecen  papelillos que Huelva tirara sobre el albero dorado de la Plaza de Toros de la Merced, para saber por dónde le va a venir el aire antes de abrirse de capa para parar, templar y mandar el toro de esta tarde que se le viene encima mansa y remisa, para discernir cómo ponerla en suerte. Tarde hueca en la que los latidos del corazón de la ciudad van ralentizándose conforme se va alejando el sístoles del tamboril y la diástoles de la flauta cuando ya va la hermandad Punta del Sebo adelante.

Recostada en su memoria, a la hora de la siesta, los lazos de la carreta siguen dibujando rizos de raso, y que ahora se le enredan en la garganta anudando la tristeza de los que se quedan aquí y que quisieran caminar tras el simpecado buscando a lo lejos la corona real que nos guía hasta Ella. Es como dice la vieja sevillana, que el corazón a Huelva tras las carretas se le va, se le va, se le va....

Huelva, que ha dejado que con la hermandad se vayan todas las flores de sus jardines en los carros con flores de papel picado para ponerlas a las plantas de la Blanca Paloma, en su melancolía, se ha guardado para ella el luto glorioso de las flores moradas del jacarandá en el parque de la Esperanza; reanima el tono de sus mejillas con el rosa pálido de los castaños de Indias; pasea su tristeza por el mismo sendero orillado de acacias amarillas caídas en las aceras de la Avenida de Andalucía; se perfuma con el incipiente aroma de los magnolios en la Plaza de las Monjas; y se cubre con el destello intermitente del sol que se filtra entre las hojas de los plataneros de Pío XII, como si se pusiera un vestido de lunares dorados.

La magia de la luz que la caracteriza parece brillar con sordina; el aguaje del Odiel matiza sus reflejos y la blancura de las montañas de sal en la Caletilla  enmorenan de golpe en la despedida de la Real Hermandad del Rocío de Huelva.

No escarmienta con los años y siempre le pasa igual. No se acostumbra. A pesar de haber ensayado emociones, de haber estrenado el día anterior sus fervores rocieros con la partida de la Real Hermandad de Emigrantes, incluso así, siempre le coge por sorpresa y al ver marchar a su hermandad se le queda en los labios una sonrisa congelada, como de felicidad vivida, como de ausente tristeza.

Porque  de alguna manera Huelva, si pudiera, se echaría a los caminos siguiendo a su hermandad, hasta llegar a la marisma y poderse postrar con su gente ante la Virgen del Rocío, y esperar a la amanecida única de la mañana del lunes a que Almonte se la muestre y se pueda mirar en el espejo verde de su simpecado.


Solo entonces Huelva dejará de ser la ciudad ausente, sin pulso. La extraña ciudad aturdida.

domingo, 1 de junio de 2014

SUSPIROS DE ESPAÑA

Me voy a arriesgar. Me voy a tirar a la piscina sin pensar y sin importarme dentro de qué grupo de cofrades me puedan encasillar, de que me puedan tachar de friki, cuando tantas veces me tildaron de rancio.

Y es que como dice mi amigo Rafa Prada, nadie que se precie de cofrade puede ser ajeno ni puede abstraerse a lo que ocurra en el universo macareno.

En estos días donde se ha puesto de manifiesto la desmesura que rodea todo lo referente a la Virgen de la Esperanza, especialmente la desmesura humana, hemos sido testigo de que  (más que esta hermandad) esta imagen de la Virgen y su inmensa devoción, marca claramente la diferencia. No todo ha sido ejemplar en los actos extraordinarios celebrativos del cincuentenario de su coronación canónica. Pero hay cosas, detalles, que para mí ha rayado lo sublime.

 Sería casi imposible en breves líneas analizar todo lo vivido, en el traslado, en el multitudinario (y un tanto parco) besamanos, en su triduo, que ha hecho que recordáramos con nostalgia aquel imponente de hace veinticinco años, con el terliz persa cobijando el paso de palio en el más grandioso altar efímero jamás concebido, ideado por D. Luis Becerra, director por aquel entonces del área de cultura de la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla. Aunque también habría que saber qué se hubiera hecho si no hubiera sido obligatorio que este triduo se celebrara en el altar del jubileo, que poco o nada deja abierto a la creatividad.

Pero nadie podrá decir nada negativo, ni poner en duda la grandiosidad de la función conmemorativa celebrada en la Plaza de España. Insuperable.

Y dentro de esa función dos momentos que, como todo lo que hace la Macarena, rápidamente se convierte en hitos que por arriesgados rozan en lo polémico.

Para mí, el hecho de que el palio saliera del recinto celebrativo con Suspiros de España es como dice mi amiga Angustias: "quizás no sea lo propio, pero que propio quedó".

 Y es que todo lo que toca la Macarena lo hace suyo. Esto del pasodoble, como la Gloria que dice Barbeito, también le viene al pelo a esta imagen única, personal e irrepetible. Porque todo hay que verlo en el contexto. Distinto hubiera sido si este inmortal pasodoble hubiese sido interpretado en el recorrido oficial. Distinto que en vez de haber sido interpretado a gran orquesta lo hubiera tocado una banda de música, incluida la excepcional banda de Salteras que la acompaña. Creo que tuvo lugar en el momento y en lugar preciso. Había una magia que qué más quisiera yo poder describir aquí con palabras. Misión imposible.

No así ocurrió con la interpretación por Estrella Morente de la Salve Macarena, con letra de León y música del maestro Quiroga, a quien tuve el honor de conocer en Huelva, en la Parroquia Mayor de San Pedro cuando se estrenó su célebre Misa por sevillanas. Quizás un tanto sobreinterpretada.
Mucho mejor, aunque con menos facultades de voz, y sin querer emular a su creadora, la inimitable Juana Reina, esta misma salve se la cantó a la Virgen una señora con el acompañamiento de una sola guitarra desde un balcón de la Resolana en el traslado a la Catedral. Sabía mejor por más popular, por mucho más devota, por más sentida y por más auténtica.

 A vueltas con el pasodoble, he podido leer que la que se hubiera formado si se le hubiera tocado a cualquier otra imagen los Suspiros de España. Y a lo mejor tienen razón los que así opinan o más bien se lamentan. Pero lo mismo ocurre con el pellizquillo de su frente, que solo  Ella lo sublima cuando en otras imágenes se vulgariza; o sus mariquillas, esas que al temblar hacen que parezca que la Virgen respira, personales e intransferibles solo en su pecho, o el mero hecho de exponer su Sagrada Imagen sin manto y sin corona en besamanos ese día de diciembre que baja de su camarín sin que pierda ni un sólo ápice de su señorío ni de su imponente majestad. La Macarena deshace la ortodoxia a su antojo. Lo que en otras sería impensable, en Ella nos parece natural. Y repito que no es cuestión de justificar todo lo que hace la Macarena. Pero es verdad que la Macarena todo lo hace distinto.


 Y nadie se puede molestar contra la evidencia. Esta imagen tiene algo indefinible que la hace ser lo que es, distinta a las demás. Inalcanzable. Y que conste que yo no me considero "macareno". Pero tengo ojos en la cara. Y mucho visto. Y lo que me hace sentir esta imagen es inexplicable, más que incomprensible.

 El verdadero peligro estriba ahora en la exageración, en ese "pues yo más" que provoca imitar lo inimitable, en el seguro intento de superar lo insuperable y a saber qué coto habrá quedado abierto y para qué músicas. A ver qué oímos desde ahora detrás de los palios con tal de superar los Suspiros de España de la Macarena, como opina mi amigo Rafel R. Moya.

Y es que la Macarena es así. La Esperanza todo lo adapta a su forma, todo lo "macareniza", todo lo hace suyo, tanto que desde que  la hemos visto caminar al compás de Suspiros de España, cada vez que lo oigamos de aquí en adelante se nos vendrá a la memoria un día luminoso de mayo, en el mejor altar de cerámica y ladrillos rojos que solo Ánibal González pudiera soñar, y un paso de palio de ensueño reflejado en las aguas de la ría de la Plaza de España. Y que nadie se extrañe si a partir del mediodía de ayer este popular pasodoble deje de llamarse Suspiros de España y empiece a ser conocido como Suspiro de Esperanza. De la Esperanza Macarena, por supuesto.


Lo dicho, llamadme friki. Pero a mí me gustó.

https://www.youtube.com/watch?v=tn3BtNmtCyg

martes, 27 de mayo de 2014

TRILOGÍA DE LOS ENCUENTROS

Tres momentos, tres encuentros de la Madre de Dios con ella misma, como su propia imagen reflejada en los espejos que angulan su camarín, trono de la Gracia y Puerta abierta del cielo para quien quiera subir y entrar a la Gloria por él.
En su impresionante traslado a la Santa Iglesia Catedral, la Virgen de la Esperanza Macarena nos ofreció tres momentos que por fugaces ya son imborrables en la memoria de los que los vivimos.
Hoy, último día de su besamanos extraordinario en la Parroquia del Sagrario, quisiera compartir con vosotros la emoción de aquellos momentos. Tal como los sentí os lo cuento, tal como os lo digo, lo siento.
  
LA ESPERANZA DEL ROSARIO

Un arco de buganvillas
le puso marco a la foto
en la calle el alboroto
de pueblo en algarabía.
Dentro, la Virgen María,
Macarena y Montesión
en una sola emoción
sonrisas y llantos fundían.
Se pararon los horarios,
que en una misma oración
las dos rezaban el rosario.

https://www.youtube.com/watch?v=15Gn4FNoxxQ


POR SAN JUAN DE LA PALMA

Cuando la Virgen llegó
frente a San Juan de la Palma
a los balcones del Cielo
Sor Ángela se asomaba,
con la Esperanza reía,
con la Amargura lloraba,
entre las dos repartía
sus devociones la santa.
Y toda la calle Feria,
y toda entera la plaza
sintió suya la presencia
de la santa sevillana.


EN UN VALLE DE ESPERANZA

Sonaba Virgen del Valle
y enmudeció de repente
todo el clamor de la calle.
Solo el crujir de los cirios
y el cairel en los varales
le ponían sinfonía
al ocaso de la tarde
que en aurora se tornaba.
Transtornada de emoción
Sevilla entera callaba,
cuando la Esperanza entraba
triunfal en la Anunciación

https://www.youtube.com/watch?v=uSe5BkMxZ9U


martes, 20 de mayo de 2014

CARTA A D.JUANINNASSIO SOIDO


Estimado Sr. Soido:
Mu malita tiene que andá la cosa pa que todo un alcalde de la Muy Noble, Invicta y Mariana Ciudad de Sevilla tenga que haserse el grasiosso para coseguir un puñaíto más de votos.

Yo, desde aquí, desde Huelva, desde la orilla de las Tres Carabelas (y eso no lo digo yo, ya lo dijo nada más y nada menos que Machado, D. Antonio) y con tó el provinsianismo que Su Ilustrísima me quiera adjudicar, le recomendaría encaresidamente que estudiara una mijita má, na má que una miajilla, de geografía y de historia, pero de la güena, no de la historia que como polítiquillo usté se trae.

Ya sé, ya sé, que vuesensia dijo lo que dijo para haserse el grassiosso y que su señoría sabe perfestamente que las Tres Carabelas salieron del Puerto de Palos, provincia de Huelva, que lo dijo pa asé la broma... Pero es bien sabido y de general conosimiento público que no hay ná peó en este mundo que un sevillano saborío queriéndose de hasé el grassiosso, cuando lo que acaba es siendo un malage, que es lo que su señoría parese que pretende sé.

Verá usté y ya sin recoña:  En Huelva estamos ya un poquito hartos de politicastros que nos ninguneen, que se cachondeen de una provincia que podría ser mucho más de lo que es, pero en parte por la forma de ser de nosotros los onubenses, y en parte porque ustedes no lo han sabido o querido ver ni valorar, estamos muy escaldados con promesas de todo color político y condición que jamás se cumplen, ni puentes sobre el Odiel que valgan, ni estación del Ave, ni desdoble de la carretera de la sierra, ni aeropuerto, ni conexión con Portugal, y de la segunda modernización de Andalucía, mejor ni le cuento. Si por lo menos hubiera otro Plan de Desarrollo, menos contaminante, eso sí...

Pero ni siquiera nos quitan las fábricas, que para que lo sepa  Su Ignorante Excelencia están muy cerquita de donde salieron las Carabelas, justo donde señala Colón con su mano (qué buena mano tiene el Almirante para dar un buen tapabocas) en la Plaza de las Monjas.

Se lo digo má que ná para que usted sepa (aunque yo sé que lo sabe, sorrón), que cuando venga pavoneádose al Rocío, cuya hermandad Matriz tuvo a bien presentar su impresionante cartel de la romería en su Ayuntamiento, precisamente en el salón Colón, el má mejón del edifisio donde usté trabaja, o debe trabajá,  pertenese a la provinsia de Huelva.

 Que cuando, como buen cateto que es usté, venga los sábados por la mañana al mercado de abasto de Huelva con su neverita, seguro que la suya es de esas que tiene la propaganda del PP, a comprá el pescaíto fresco, los marisquitos, y esas cositas nuestras que tanto le gustan a ustedes, viene usted a Huelva.

Que cuando va Su Ilustrísima a ver la maravilla de cabalgata de Reyes Magos a Higuera de la Sierra, de nuestra sierra, vienen a la provincia de Huelva.

 Que cuando viene usted a bañarse a las playas de Punta Umbría, de Isla Antilla, o a la mismísima Matalascañas, aunque usté no se lo crea, viene a la provincia de Huelva.

 Que cuando usté viene a pescar al Espigón, viene a Huelva. Y todo esto sin que le cobremos ná de ná. No como usté, que nos cobra un dinerito mu curioso si queremos ver , un poné, la iglesia de El Divino Salvador, si no semos de Sevilla. Aunque ese impresionante templo haya sido restaurado con el dinerito de todos los andaluses y andalusas, como a los políticos os gusta desí.

En fín, D. Juaninassio...Que se ha hecho usté un lío con la madeja de su escudo del que, al paresé, no quiere salí, porque no quiere rectificá. Yo le pediría que se preocupara, con sus veinte concejales y su cómoda y amplia mayoría absolutíssima, antes de que la pierda, de poné a Sevilla como se merese una ciudad de esa belleza y de esa categoría, y sea capá de borrar la huella que dejó el Sr. Monteseirín, al que está hasiendo güeno. Ea. Quede usted con Dios.

Fdo: Manuel Gómez Beltrán, hijo de marinero, descendientes de aquellos onubenses que le dieron a España la Gloria de descubrir un Nuevo Mundo, y de lo que después otros se aprovecharon. Un cordial saludo. Y estudie Geografía e Historia hombre. Soy maestro y me ofrezco a enseñarle... Pero con alumnos así no sé yo si sacaría algo.


PD.: El sábado que viene nos vemos en el traslado de la Macarena; que ni la Virgen de la Esperanza, ni Sevilla, tienen la culpa de tener un alcalde con la cara más dura que el turrón de Castuera, riquísimo producto extremeño. Tan extremeño como usted, por cierto.

lunes, 19 de mayo de 2014

AYER HIZO UN MES



Justamente. Ayer,  aunque parezca que haya pasado mucho más tiempo desde la última Madrugada, solo hace un mes. Treinta y un días tan solo desde que  la oscuridad de la parroquia de la Purísima Concepción, rayando casi el ángelus, fuera diluyendo en su interior la silueta azul y rosa del paso de palio  de María Santísima de la Amargura concluyendo de esta manera, con su recogida, otra Madrugada de Viernes Santo.

 Pero no ha sido una Madrugada más. La recordamos memorable, distinta, difícil de olvidar. Todos tenemos la sensación de haber vivido una Madrugada especial. Y no sabría explicar exactamente  por qué. Pero muy especialmente quienes tenemos puesta  nuestra devoción en Ella, en la que es causa de nuestra alegría, y es nuestra pasión, y nuestro delirio, en la Virgen de la Amargura, coincidimos en que, al menos para nosotros,  ha sido una Madrugada excepcional.

Los que tenemos el corazón latiendo con más fuerza en la parte más "débil" de la cofradía, nos entendemos perfectamente sin muchas explicaciones.  Sabemos a lo que me refiero si digo que tenemos más "mérito", que todo lo que consigamos a favor de nuestra devoción, la menos multitudinaria, la más íntima, la menos conocida fuera de la cofradía,  nos sabe mejor. Tenemos un sentido del reto mucho más desarrollado, no nos importa vencer obstáculos para propagar esta devoción que no es más reconocida por vivir a la sombra (bendita y soberana sombra) de quien vive y que todo lo abarca.

Porque "ser" del Nazareno, de la Esperanza, de Pasión, de la Victoria, no tiene mérito. Lo verdaderamente especial es "ser" de la otra advocación de la hermandad, la menos conocida, la menos nombrada.Por mucho que la hermandad conforme, y así debe ser, una unidad siempre hay una imagen que suscita la mayor devoción y es la que le procura ese tirón popular que la eleva sobre otras y que la hace ser como es y la distingue de las demás. Y si no fuera así, es que ninguna de las dos tendría verdadera devoción popular.

Además, de lo que el corazón del pueblo siente y habla no se puede ni se debe dudar, ni ir en contra, ni cuestionar su decisión. El juicio popular es inapelable. La boca habla de lo que el corazón rebosa, y Huelva siempre ha hablado claro. Ya podamos vestir de oro la advocación que sea que como la memoria devocional de una ciudad diga que no, es que no. Ya nos podamos poner en cruz. Pero eso no implica que no intentemos ofrecerle todo lo mejor. Y en el corazón de los devotos de la Amargura no manda nadie. Solo Ella.

 Siempre es más difícil, pero en todas las cofradías hay quienes a fuerza de entrega y de tesón, a contra corriente, multiplican su dedicación y logran que esas imágenes eclipsadas por la popularidad de las otras que suscitan más fervor, se presenten ante nosotros brillando con luz propia. Impecables.

Por eso, cuando El Nazareno se recoge y toda Huelva vuelve los ojos hacia la Virgen de la Amargura, es cuando lo que se hace por y para Ella, aun a sabiendas de que nunca tendrá el reconocimiento ni la repercusión que tiene todo lo que rodea al Señor , tendrá su recompensa, cuando todo el esfuerzo tiene sentido al ver a la Amargura reinar en su mañana de Viernes Santo.

Así que, desde los que le fundieron la cera en su candelería hasta el que clavel a clavel, rosa a rosa, le dio forma a los fanales de sus jarras; desde los que cuidaron de que la alumbraran las ciento treinta y dos velas de su paso durante toda la noche hasta los que la perfumaban de incienso; desde los que la pasearon en triunfo por las calles y que se curtieron viernes a viernes de Cuaresma bajo sus trabajaderas hasta los que fueron sus ojos en la noche santa guiando sus pasos; desde el que con siete notas fue capaz y capataz de componerle la música que la lleva, y que cada vez que irrumpe su marcha, Salve Amargura, suena a saludo de ángel de anunciación y a oración solemne, hasta el que con la voz popular de una saeta, cantada a pie de calle, sentenció que su sagrada imagen es "obra de Dios en una noche de locura", y la proclamó "gitana pura y bendita por tó los cuatro costaos"; desde las manos que desparramaron en el aire pétalos de flores a su paso hasta quien pregonó a voz en grito que Tú eres la Reina de la Madrugá; desde el que como un murmullo, entre dientes, ante tu paso mirándola a la cara le decía bonita, hasta el que sollozaba un guapa líquido y cálido de lágrimas; desde quien susurró un avemaría mirándose en sus ojos hasta el que musitaba un bendita sea tu pureza para sus adentros... Todos hicieron que la luminosa estela que un poco antes había dejado a su paso Jesús Nazareno no se apagara, sino que brillara con más fulgor y con luz propia, con la luz intensa que emana de  La Amargura, de Ella misma, pues este año incluso el sol alumbraba, tímido y pálido tras una mantilla de nubes finas. Solo Ella brillaba con la luz divina que su figura irradiaba y que no se desvanece en la memoria de quien te vio pasar por esa senda secreta entre la noche y el alba, entre la aurora y el día,  que nos lleva hacia ti, y que solo conoce el corazón de los privilegiados que vemos en Ella la razón primera de todo.


Y esto fue hace justamente un mes. A veces parece que fue hace siglos y a veces parece que fuera ayer. Pero todavía resuena en nosotros el Dios te salve Luna Llena de despedida en el dintel de su casa pero que ya es patrimonio de la memoria de los que vemos en Ella a la Reina y Señora de nuestras almas, y para los que por encima de Ella no hay nada ni nadie que pueda desplazarla. Más hermosa que Tú solo Dios, solo Dios. Salve Madre, Salve Amargura.

Foto: Juan Luis Rodríguez

domingo, 11 de mayo de 2014

COFRADES EN INTERNET

ACLARACIÓN
Este artículo está escrito desde el viernes pasado. Así que no tiene nada que ver con nadie ni con ningún acontecimiento que haya podido ocurrir ayer sábado ni hoy domingo, ni con nada que haya podido leerse estos dos días en las redes sociales. Aclaro esto porque que hay gente muy susceptible que se la coge con papel de fumar. Un cordial saludo. Gracias por la lectura.

¿De verdad que los cofrades somos así? ¿Es la imagen que damos en la red nuestra verdadera imagen? ¿En serio que personalmente, que en privado, que en conciencia, opinamos como se lee en los foros de Internet?

Cierto es que siempre, o casi siempre, la murmuración, el run run, el critiqueo ácido, la metepuyas (con u),el chismorreo  corrosivo y sin piedad, el fraternal despelleje, los navajazos bajunos,  han sido y son emblemas, santo y seña de nuestra  lamentable y peor condición, más que humana, cofrade, como si fuera una cuestión genética. Aunque a la hora de la verdad, y de verdad, seamos solidarios y salgamos como una sola voz a defender a las cofradías, poniéndose en práctica, una vez más, eso tan español de que como el muerto es mío, lo mato yo, y que nadie de fuera se le ocurra venir a matarlo.

El caso es que no hay cuestión que se quiera debatir en cualquier foro o tertulia (siempre hay magníficas, recomendables y absolutamente indispensables excepciones) donde no se acabe a la gresca y donde el insulto no sea moneda común, por más inocente que sea el tema a considerar, por más intranscendente que en principio pueda parecer lo comentado. La idea más trivial, la opinión más simple, es suficiente para encender la mecha que haga arder las redes de internet.

De todo entendemos y todo lo expresamos con vehemencia. Si es del carnaval de Cádiz, parece que hubiéramos nacido en la mismísima plaza del Palillero. Si es de la Semana Santa de Sevilla, como si nos hubieran parido en mitad de la Campana a punto de entrar la Macarena. Si hablamos de El Rocío, como si nos hubiéramos criado debajo del puente del Anjolí o en el barrio de Las Gallinas. Si toca fútbol, supongo que igual, pero como soy ateo del deporte rey (aquí sí soy republicano) no estoy muy al tanto. Pero me malicio que será cuarto y mitad de lo mismo.

En las tertulias cofrades no se opina, se pontifica; no se critica, se insulta. Se da la sorprendente paradoja de que se criminaliza a quienes demuestran sabiduría y conocimiento, con un currículum envidiable en su cofradía  y encima se justifica a cualquier mindundi que poco o nada aportan a la Semana Santa, actitud propia de ignorantes que no admiten su desconocimiento. A veces hasta da miedo abrir el ordenador a ver con qué nueva trifulca nos vamos a encontrar.

Lo que aquí se ve y se lee merecería un estudio sociológico, sicológico, y a veces hasta siquiátrico. Hay quien critica, criminaliza rayando con el insulto, a personas que no conocen de absolutamente nada basándose en lo que algún enemigo de esa persona le haya podido contar, a saber con qué aviesa intención. La difamación tiene aquí un excepcional caldo de cultivo.
Todo es susceptible de ser rebatido, aunque no se tenga ni idea de lo que se habla. Toda idea tiene inmediatamente su réplica y su contrarréplica. 

 Capataces, músicos, priostes, sacerdotes, oficiales, hermanos mayores, son machacados sin piedad. Nadie se libra. Lo que sin duda es en potencia un excelente medio para conocer, para ampliar horizontes, muchas veces se convierte en el peor escaparate donde poder mostrar nuestro desconocimiento en tantos aspectos. Más de uno, quedando en evidencia, ha tenido que retirar de la red todo lo vomitado sobre alguna hermandad viéndose con el culo de su desconocimento al aire después de haberla vituperado.

Pero de todo lo criticable se lleva la palma en el ejercicio de sus funciones el ultrachoquerismo militante criticando a los que van (vamos) a ver cofradías a Sevilla. Porque aquí se podrá ir a ver corridas de toros a la Real Maestranza; se puede tocar palmas por Huelva en el debut de un rejoneador onubense; se podrá asistir a  la Feria de Abril ...Pero  que un cofrade de Huelva vaya a ver cofradías allí mismo es un crimen de lesa humanidad. Intolerable para algunos. Aunque luego en las tertulias de Internet se debatan continuamente asunto de cofradías de Sevilla, aunque los muros del Facebook de los cofrades onubenses rebosen de fotografías de pasos e imágenes de allí, a pesar de esto, no está bien visto que se vaya a ver cofradías a Sevilla, ¿habrá incongruencia mayor?

Está claro que cada uno puede criticar lo que quiera en las tertulias y en Internet, buena prueba es esta página donde se exponen ideas que no siempre puedan gustar; pero intentando dejar fuera el insulto y la prepotencia.
 Y es una lástima porque Internet nos ofrece posibilidades impensables hasta hace un par de años, pero la estamos convirtiendo en el estercolero donde verter las inmundicias que desgraciadamente lleva aparejado este tan especial y contradictorio mundo cofrade.

Con actitudes así  puede que ocurra lo mismo que sucede en el ámbito educativo, en la enseñanza, que los alumnos más brillantes no quieran demostrar su sabiduría ni sus pensamientos por miedo al bullying, al acoso escolar practicado por los más vagos o más torpes que no quieren aceptar la inteligencia o el fruto del saber y el trabajo de los mejores, y nos quedemos  sin opiniones que realmente merezcan la pena, y es un lujo que no nos podemos permitir. Además de que por la red campeen a sus anchas el insulto y la mediocridad de la que estamos haciendo gala, si antes no ponemos remedio.


jueves, 1 de mayo de 2014

EL NAZARENO NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA

Al Nazareno le pasa como al coronel de la novela del recientemente fallecido Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez: que no tiene quien le escriba...Que no tiene quien le escriba para bien, porque para mal, para verter sobre su hermandad todo tipo de maledicencias, mentiras y lo que es peor insinuaciones y medias verdades, parece que se haya abierto una veda. Se ha puesto de moda.

No es que uno pretenda que la prensa vuelva a aquellos tiempos en los que "desde un marco incomparable de belleza sin igual" todo era magnífico, todo esdrújulamente superlativo,  todo bellísimo, concurridísimo y piadosísimo, que para eso rimaba con generalísimo; donde todas las imágenes de Cristo eran de Martínez Montañés y las de la Virgen, de La Roldana; donde cualquier orfebrería era de plata, los bordados de Juan Manuel y nuestras dolorosas son ahora la Macarena que no las quemaron, qué va; sino que se la llevaron de aquí para Sevilla cuando la Guerra.... Pero tampoco es muy normal ni lógico este acoso y derribo que se trae cierta prensa local con determinadas (y siempre las mismas) hermandades, especialmente con la del Nazareno, que como todo el mundo en general (y a voces, reina escogida) sabe que todo, todito, todo, lo hace mal, muy mal, fatal, rematadísimamente mal.

 Aquí no ha habido colas en su besapié; aquí no se ha celebrado un quinario que siempre destaca por su más que masiva participación; aquí no se hace una labor de caridad que ya quisiera más de dos, de aquí y de allí. Aquí no se rinde de devoción una ciudad cada vez que su Señor mueve la túnica.... Nada de eso es destacable, solo lo negativo, que no dudo que lo haya, ¿pero solo eso?

 Desde hace un tiempo a esta parte proliferan  periodistas, pseudoperiodistas y opinadores que se están cebando con ella. No hay nada que  haga la hermandad del Nazareno que no se lleve un palito. Uno, no sé si por agradecerle a alguien cuatro cervezas o un par de cafés con torrijas en algún evento, o por ser agradaor, o hacerse el grassiosso, o ganar puntos delante de no sé quién, lo cierto y verdad es que dice que si el Señor no pasa por la Carrera Oficial es porque va solo...

Otro opinador aseguraba que desde que el Nazareno está solo en la Madrugada (como la película de Garci) lo que hace es "deambular" por las calles.

Y siempre salta un cojo, en este caso dos, pues precisamente ellos sí que saben de imágenes solas, huérfanas de devoción y deambulando por las calles. Y vamos a dejarlo aquí porque quien dice lo que no debe, y ellos lo han dicho con creces, escucha lo que no quiere. Y me podría hartar de decirles cosas que no querrían escuchar.

Pero lo más triste de esto es que se escribe , si no con la colaboración (o a lo mejor sí; o estoy seguro que sí) de gente cercana a la propia hermandad, incluso de dentro, que con tal de echar leña al fuego, u otra cosa más maloliente sobre ella y sobre su actual junta de gobierno, no dudan en mirar para otra parte e incluso aplaudir los puyazos que le dan.
Yo les rogaría a estos salvapatrias que dejen tranquila a la hermandad del Nazareno, que con sus cuatrocientos treinta y un años a las espaldas (pero de verdad, con papeles, demostrado) y con cientos de Madrugadas vividas sabe bien lo que se hace.

 Déjenla que se equivoque ella solita, que vaya sola deambulando por la Madrugada, sorteando los cristales que algún golfo tira a los pies de los penitentes, pisando colillas encendidas, oyendo detrás de los pasos la trifulca de dos borrachos que dirimen sus diferencias a botellazo limpio.

 Dejadla pasar sin que haya nadie en la calle que mire las insignias, dejadla pasar sola con la devoción del Señor rodeando su paso, siguiéndolo, acompañándolo en silencio, que quien está esa Madrugada en la calle está para lo que está, no como a las siete de la tarde que salimos a tomar café y de paso vemos cofradías.

Preguntadle, si acaso, a las hermandades del Perdón y la Misericordia cómo les va en sus nuevas jornadas. Mirad cómo ha crecido una; mirad lo acompañada que va ahora la otra.

Dejad sola a la hermandad del Nazareno incluso con la ausencia de cofrades que en ese momento ven cofradías en otro sitio, y que están en todo su derecho. Pero que luego no quieran arreglarle (o amargarle) la vida  disponiendo lo que tiene que hacer El Señor en la Madrugada. ¿A ellos qué les importará?

A más de una quisiera ver yo en este horario, cuando el frío cala los huesos, con el cansancio acumulado, casi el final de la Semana Santa, en el puente del Triduo Sacro con la gente yéndose de fin de semana, a contracorriente del ritmo normal del reloj, en una transgresión absoluta de una jornada "normal".

Dejadla que siga siendo ella, como siempre, que a ella no le importa. Lo anecdótico en la historia ha sido los años que pasó por la Carrera Oficial, lo de siempre ha sido lo de este año. ¿Hace daño a alguien no pasando por unos palcos vacíos, perfecto escenario ofrecido al gamberrismo? ¿Molesta a alguien? Y, ojo, que si hubiera que volver a pasar no ocurriría nada, no se iba a acabar el Mundo, no pasaría nada. Pero, ¿hay alguna necesidad? ¿Gana algo la Semana Santa de Huelva en su conjunto? ¿Gana algo la propia hermandad? Mirad, si no, cómo han ganado algunas recogidas acortando el horario de entrada, por más tempranas.

 Pero sobre todo dejadla tranquila ahora que muchas devociones quedan olvidadas hasta dentro de un año, mientras que el Señor vuelve a recibir diariamente, ininterrumpidamente, llueva o truene, haga calor o haga frío, la devoción de tantos que se postran ante Él y que no entienden de entresijos de cofrades, que viernes a viernes recuerdan en su capilla las señales de su Pasión, Muerte y Resurrección reflejadas en sus Cinco Llagas, y que seguro le será fiel otra vez acompañándolo cuando llegue una nueva Madrugada, cosa que por lo que se ve molesta a algunos. No lo soportan. Vamos que parece que les da hasta coraje. Y eso nunca lo van a escribir en sus soflamas. Solo van a resaltar cualquier hecho intranscendente que acontezca en su hermandad, pero que siempre será susceptible de ser criticado.

 Creo que en este tema se ha sido más que prudente. Pero todo tiene un límite. Y las cosas duelen, sobre todo cuando son injustas y las críticas infundadas vienen de quienes crees que son tus amigos, y saben de antemano y con creces el dolor que te van a causar, a ti, más que a la cofradía ( ¡qué más quisieran ellos!) y aunque te intenten poner paños calientes, estas cosas, por eso, duelen más, muchísimo más.


Y una aclaración final: No soy el Antipabilo, por más que coincida con muchos de sus asertos, por más que pueda estar de acuerdo en más de una cosa con él. Pero creo que lo único que consigue ese blog, el Antipabilo, es darle importancia al otro, al Pabilo, que es lo que ellos desde un principio han buscado. Además yo siempre firmo lo que escribo con mi nombre y mis vulgares apellidos. No todos pueden decir lo mismo. ¿A que no?