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miércoles, 30 de octubre de 2013

LA CRUZ DE HALLOWEEN

Con el trabajito que le ha costado a la Iglesia cristianizar durante siglos las fiestas paganas para que ahora de golpe, y a inusitada velocidad, empecemos a recorrer el camino inverso.

En esta desnortada y desnaturalizada sociedad española ya nada es lo que parece. Nos hemos ido encargando de que el día del Pilar sea ahora el Día de la Fiesta Nacional, a los niños se les intente dar vacaciones de invierno por Navidad, de primavera por Semana Santa, y porque les salió mal y no pudieron (con la Conferencia Episcopal hemos topado) si no hoy celebraríamos la Constitución el seis de diciembre y ya hubieran suprimido el día de la Inmaculada Concepción, por cierto, Patrona Principal de España como bien ignoran nuestros queridos políticos y ciudadanos en general.

Pero donde alcanzamos nuestro máximo grado de catetismo, la cumbre de nuestra  gilipollez, el cénit de la bobaliconería, es en la celebración del solsticio de verano, solo superado de manera clamorosa, con la estupidez elevada al máximo exponente, al climax de la horterada, con la celebración de Halloween.

Bien está que la sociedad de consumo dicte sus normas y nos obligue a comprar lotería de Navidad (¿y si cae aquí?) en las casetas de colombinas, comer polvorones en oferta de los Ángeles  en febrero sentados en los palcos de carrera oficial, y que sea primavera, no cuando lo diga el calendario, sino cuando lo anuncie El Corte Inglés. Pero lo más curioso y desconcertante es que esto tenga el inestimable apoyo de los medios de comunicación, especialmente de las cadenas de televisión más progresistas, dirigidos por los mismos que encabezaban hasta hace unos años las más feroces manifestaciones antiyankis, quemaban su bandera frente a cualquier consulado, y vociferaban en la verja de la base militar de Rota (yankis, go home), y hoy a estos se les hace el culo Coca Cola (made in USA, por supuesto, de la buena, buena) viendo a sus hijos o nietos disfrazados de mamarrachos pidiendo de puerta en puerta de urbanizaciones, preferentemente de extrarradios, truco o trato.

Tanto es así, tanto y tan pronto va arraigando en esta vieja piel de toro esta americana majadería que ya puestos deberíamos establecer, como los Nobel o los Príncipe de Asturias, un premio, pongamos que la Gran Cruz de la Orden de Halloween, como máxima condecoración que distinga cada noviembre la impotencia ante tanta estulticia y premie las enormes tragaderas de una nación, la española, que se avergüenza acomplejada de su mejor patrimonio sentimental, especialmente el religioso, y que no tiene reparos en adoptar costumbres importadas, aunque sean tan absurdas como ésta que nos trae.

Y que conste que esta simpleza afecta a tós por iguá, valientes, de lo más granado de la sociedad hasta las capas más populares. Vaya un ejemplo. Recuerdo que el mismo año que la muy pija revista ¡Hola! daba con todo lujo de detalle como novedad chuli, güay, ideal y fenomenal, la fiesta de Halloween que la gran actriz y superior intelectual Ana García Obregón  le ofreció a su hijo y a sus amiguitos, en Huelva, al mismo tiempo, empieza a celebrarse este monumental esperpento promovido por la Asociación de Vecinos de El Molino de la Vega. ¿Qué? ¿Cómo se les queda el cuerpo? Es que los dislates no tienen fronteras. Y con lo que nos gusta una novedad, aunque no sepamos exactamente en qué consiste esa celebración, no nos importa apuntarnos. Y además si de camino vaciamos de contenido religioso las fiestas de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, mejor que mejor. Todo muy lúdico, progresista y sostenible.

Claro que también las cofradías parecen que quieran echar una manita cuando leo que una hermandad de nuestra provincia ha organizado una "zambombá" (muy de Huelva también, por los cojones) para el día dos de noviembre; o ya puestos podrían proyectar la cabalgata de los horrores con muchas de nuestras dolorosas disfrazadas de Hallooween, más que vestida de luto, con la cabeza vendadas, reliadas como momias, usando ornamentos propios del sacerdote como estolas, y devanándonos los sesos sacando supuestos estudios antropológicos para justificar semejante aberración diciendo que vestimos a la Virgen como Sacerdotisa del Dolor. Y nos quedamos tan panchos. Por cierto, el metro de tela negra está tela de barata en Tejidos Madrid como para que algunos usen su túnica como disfraz esa joía noche, que más de una he visto yo.

 Con Halloween ni trucos, ni tratos. O corregimos el rumbo, o aquí que ya no comemos pavo ni por Navidad, (solo los que hacen régimen), lo acabaremos comiendo para celebrar el Día de Acción de Gracias como al Corte Inglés se le meta entre ceja y ceja, lo mismo que se propuso que triunfara ese señor gordo con barbas blancas y vestido de rojo que llaman Papá Noél. Y vaya si lo consiguió.

  La cosa siempre ha sido mucho más fácil, más natural. Nadie nunca tuvo que venir de fuera para enseñarnos a celebrar los tosantos ni los difuntos. Lo que tenemos que hacer, lo que siempre hemos hecho, es oír misa para pedir por nuestros seres queridos ya fallecidos, por todos los que murieron en nuestra Fe, para que Dios los tenga con Él en la Gloria.


 Y luego en casa, en esas noches de noviembre, íntimas de crisantemos violetas, al calor de un brasero oliendo a alhucema,  leer las Rimas y Leyendas de Bécquer, el Monte de las Ánimas, Maese Pérez el organista..... y comer castañas y boniatos, y buñuelos de crema y huesos de santo (Jorva, Jorva, ¿por qué me has abandonado?). Y vamos a dejarnos ya de tantas tonterías. Señor, ¡qué hartura de trocherías! ¡Qué cruz de Halloween!

miércoles, 23 de octubre de 2013

Y AQUÍ NO HA PASADO NADA

A parte de otras consideraciones, coincidiremos en que las cofradías de Huelva tienen mala suerte, muy mala suerte. Me gustaría que fuera correcto escribir "muy malísima mala suerte", pero las reglas del superlativo de la Lengua Española no lo permite, y aunque lo permitiera los adjetivos se quedarían cortos.
Lo vivido recientemente en torno a la celebración del denominado Acto de Fe, a lo que siempre le he añadido "y Procesión Magna de la Pasión de Cristo" aunque fuera políticamente incorrecto y eclesialmente inadecuado, porque nunca me ha gustado seguir consignas cofrades sin sentido que le quiten sentido cofrade a un acto organizado (o mejor, desorganizado) por las propias cofradías. No tendría mucha lógica sacar los titulares de dieciséis cofradías y una hermandad de gloria y no llamarle a esto procesión. Así que no queda otra que aceptar pulpo como animal de compañía.

Este Acto de Fe, esta Magna de Huelva tiene secuelas y precuelas, como ocurre con las películas de éxito, en este caso una película muy cercana al género del suspense, un suspense de más de siete horas de lluvia manejándose partes meteorológicos de la Señorita Pepis, y también de terror al ver un mar de paraguas alrededor de los pasos, e incluso de misterio y ciencia ficción al quedarnos sin saber qué hubiera sido de la Magna si no hubiera llovido.
Todo lo lamentablemente acontecido este diecinueve de octubre es susceptible de ser comentado, analizado, e incluso criticado (anda que no habrá por dónde). Pero lo que se está haciendo desde determinados sectores  más que criticar es vomitar irracionalmente sobre la herida, orinar sobre ella, echarle sal para que escueza más. Si al menos echáramos alcohol de 90º dolería, pero al final sanaría. Y evidentemente no está siendo esta de corregir errores la intención.

Sería de necios negar la evidencia. Estaríamos ciegos si no viésemos que aquí han fallado muchas cosas, demasiadas cosas. Verdaderamente le hemos demostrado al mucho mundo cofrade que ha llenado nuestros templos, nuestras calles y nuestros bares cómo somos, no lo que somos, no cómo es nuestra Semana Santa.

Pero por si hubiera alguna pregunta en el aire o alguna duda sobre ella, hemos, no ya quemado, sino achicharrado, abrasado nuestra imagen incendiando las redes sociales con comentarios, seguro que merecidos y certeros, pero evitables para no seguir ahondando en la deformación que de la Semana Santa onubense estamos creando. Cuando un hijo nos sale poco agraciado (es decir, feo de cojones) los padres y sobre todo los abuelos solemos decir eso tan socorrido de "pero es muy gracioso". Aquí, ni eso.

De todo lo sucedido hay tres frentes dignos de reflexión, tres perspectivas diferentes que, a mi modesto entender, marcaron estos días.
El primero, lo mejor, lo más brillante, fue ver a la muy abúlica ciudad de Huelva por fin ilusionada con algo. Nunca vi a la ciudad tan entregada, tan visitada. Nada ha suscitado fuera de nuestras fronteras locales tanta expectación, ni cuando los míticos Colombinos, ni feria de toros, ni veranos que valgan. Nada ha atraído a más gente a Huelva que esta malograda celebración. Que no era llenar bares y hoteles misión de la Magna está claro; pero no creo que le haya ido nada mal a la maltrecha economía de la ciudad.
De esta primera parte me quedo con la inagotable imaginación de los priostes supliendo carencias patrimoniales; con los miles de kilos de alimentos depositados a los pies de los pasos bordando faldones con el oro de la Caridad, sinónimo del Amor (la solidaridad para los sindicatos); con la alegría de ver trabajando al unísono al mundo cofrade que voluntariamente quiso participar en este excepcional (por lo inusual) evento con un mismo fin; con la cara de sorpresa del que venía de lejos y se encontraba con nuestras imágenes por primera vez; con el reencuentro de los hermanos; con el trabajo, con la entrega de aquellos que jamás abominarán de sus cofradías en Internet. Porque como tantas veces, los que más azotan a las cofradías son los que menos trabajo, tiempo y dinero gastan en ellas.

Luego llegó el día D, a la hora H, y a la hora I, y a la J, y a la... Y asistimos a una cascada de despropósitos difícilmente superable. Coordinar, informar, decidir y dirigir, fueron verbos poco conjugados durante el pasado sábado.  Y me consta el trabajo y las horas dedicadas por el consejo a este noble empeño. Pero de nada sirvió, no fue bastante. Aunque no olvidemos que quienes decidieron sacar sus pasos a la calle lloviendo no fueron los miembros del consejo. No creo que nadie le pusiera una pistola en la nuca a ningún diputado mayor de gobierno ni a ningún hermano mayor para que se echaran a la calle de la manera que se echaron. A cada cual , lo suyo. Uno por no suspender a tiempo el Acto de Fe, y otros por no suspender a tiempo sus salidas. Suspensos por no suspender. Hay que ver lo fácil que es perder en unas horas lo que tantos años nos ha costado conseguir: la imagen de seriedad y el respeto de una sociedad que está deseando cogernos en un renuncio. Y se lo hemos dado en la misma bandeja que sirve para recoger las precipitaciones de un pluviómetro. Pero tampoco es para coger complejo de inferioridad, ¿o habrá que recordar lo que ocurrió en Sevilla el día de la suspensión del Vía+Crucis Magno? Otro espectáculo. En todos lados se cuecen habas.

Y por último el Acto de Fe en sí celebrado en la Plaza de las Monjas el domingo por la mañana. Ciertamente me sorprendió, sí...Porque me esperaba todavía  menos gente. ¿De verdad que alguien esperaba otra cosa? Yo no, será porque estoy acostumbrado a ver medio vacías las misas de domingo, triduos y quinarios, y a rebosar los ensayos, conciertos y verbenas. Nada nuevo. ¿Por qué iba a ser esto una excepción? Días antes había quién hubiera matado por una silla en medio de la plaza. Pero claro, al otro día, sin pasos, pues.....
Por otra parte, y desgraciadamente, la lluvia también ha servido para retratarnos, y algunos hemos salido bastante mal en la foto. Aunque ya hubo quienes quedaron perfectamente retratados desde el mismo momento que se aprobó celebrar el Acto de Fe y la posterior procesión. Como un periódico local poniendo en portada el altísimo riesgo de lluvia, como con cierto recochineo; otros pavoneándose al día siguiente, pecho henchido y sonrisa amplia, por el fracaso cosechado; algunos subiéndose al carro a última hora para salir en la foto cuando ya se preveía una masiva asistencia de cofrades de toda España...Difícil fauna cofrade.

Hay quienes a modo de oposición política (siempre copiando lo peor de la sociedad civil) piden que rueden cabezas y se produzcan dimisiones. Ni motivos ni razones les faltan. Pero a ver si vamos también a derogar aquí una Doctrina Parot por lo cofrade. No sea que vayamos a amnistiar ahora trasnochadas alternativas, si es que las hubiera, al rebufo del desastre.
Ojalá cicatricen rápido las heridas y podamos recomponer pronto nuestra maltrecha autoestima. Porque hay quienes prefieren regodearse revolcándose en el fango, o en otra cosa peor, y hay quienes vuelven a refugiarse en el trabajo diario y callado de su hermandad sin vomitar exabruptos contra nadie, aún con la tristeza de lo que no pudo ser, con la mirada puesta en los próximos cultos, en la próxima cuaresma, en la próxima Semana Santa, y pidiéndole a Dios que no se vuelva a repetir semejantes situaciones. Con ellos me quedo buscando el futuro.

Por eso, ya es hora de que cada imagen regrese a su altar, guardar la plata ya limpia. Y aquí no ha pasado nada. Por la cuenta que nos tiene.



miércoles, 18 de septiembre de 2013

SALE EL NAZARENO, SALE MI FE



Creo que todos estaremos de acuerdo en que para proclamar nuestra fe no hubiera hecho falta ningún acto especial, ni procesiones extraordinarias ninguna. Creo incluso que la Fe, así con mayúsculas, está muy por encima de manifestaciones más o menos especiales, donde a lo mejor pueda quedar diluida, como disuelta entre tanto estruendo celebrativo. Pero creo también que se está vapuleando por lado y lado y sin piedad al Acto de celebración de la Fe que se prepara en Huelva.


Si nos ponemos por la tremenda, nada de las cofradías es crucialmente necesario para vivir la Fe en cristiano. Ni viacrucis cuaresmales, ni quinarios a nuestras sagradas imágenes, ni siquiera la estación de penitencia del día de salida... Nada, si no se vive en el cumplimiento de los preceptos de la Iglesia. Con ir a misa los domingos y cumplir los Mandamientos, con todo lo que ello conlleva, sería bastante, no haría falta nada más para celebrar todos los días, no extraordinariamente, nuestra fe.

Pero miren ustedes por dónde las cofradías están fundadas para eso, para hacer pública manifestación de fe en sus estaciones penitenciales, y por tanto es lógico que en este año especial queramos hacer algo especial, ¿o es que nuestra ciudad o nuestra diócesis van a ser diferentes a las del resto de Andalucía? Otra cosa es cómo se organice y que dicho acto sea en verdad una auténtica lección de catequesis popular, en un mundo cada vez más alejado de la Religión, y donde las cofradías tienen mucho, muchísimo que decir con su incuestionable poder de atracción.

Por eso me causa perplejidad cómo, por un lado un exceso de puritanismo y por otro los que abominan de la Magna por cuestiones de estética o simplemente porque en ella no participen las mejores bandas de Sevilla, estemos una vez más dividiéndonos y dando el espectáculo. Cierta dosis de postureo también hay. ¿Cómo ha podido cambiar esto tanto en tan poco tiempo?

Cierto es que a un mes justo del evento apenas si sabemos en qué consistirá exactamente, que falta información, que a lo mejor (o seguro) se podría hacer de otra manera, que en Huelva hay cofrades capaces de haber organizado este acto con más ambición, pues puede que sí. Y cierto tipo de crítica es absolutamente legítima y bien fundamentada. Pero esta es la realidad que nos asiste, la que nosotros, si no querido, al menos hemos consentido. Y con eso es con lo que tenemos que contar. Al igual que tendremos que contar con las hermandades que sí han decidido participar y respetando a las que no lo harán, aunque sus razones, en algunos casos, no en todos, sean más de política interna, más de cainismo cofrade, más de vendetta contra el Consejo, que de estricto rechazo al acto de la Fe, o porque alberguen algunos temores, o porque sencillamente somos así de autodestructivos; vamos, de joíos y puñeteros.

El proyectado Acto de Fe tendrá éxito si se reviste de auténtico sentido cofrade, porque las cofradías tienen la habilidad de hacer tangible lo abstracto, humanizar lo divino, ponerle cara a la Fe en cada una de nuestras imágenes. Podemos tocarlas, acariciarlas, besarlas, pasearlas en triunfo por nuestras calles, acercarlas físicamente a nosotros, hacerlas terrenas sin que  pierdan su carácter sagrado ni su unción religiosa.

Por eso, y porque su hermandad así lo ha decidido, saldrá Nuestro Padre Jesús Nazareno, para que le puedan demostrar su Fe en la calle y a cara descubierta los mismos que se la demuestran a diario en el altar de su capilla. Porque no se entendería que la única imagen que ha sido solicitada por tres veces para presidir el Viacrucis de Cuaresma, rechazara la invitación del Consejo de Cofradías para un acto especial,  porque Huelva no entendería que en cualquier acto cofrade que se organizara faltase su Señor, porque siempre lo necesita, porque nunca se sacia de Él. Solo por la gloria de verlo alzado de nuevo sobre su paso, aunque sea quieto y dentro de su templo de la Purísima Concepción, ya habrá merecido la pena.

He dudado mucho en escribir de nuevo en este muro para volver a lamentarme de los males que aquejan a nuestra Semana Santa, arriesgándome a granjearme más enemigos y temiendo echar más leña al fuego. Pero dicen que "morimos cuando guardamos silencio ante las cosas que importan", y como yo no quiero estar muerto y me sigue importando las cofradías, por eso lo hago. Vuelta la burra al trigo. No escarmiento.


El próximo diecinueve de octubre, si Dios así lo quiere y la lluvia lo permite, vuelve a salir El Nazareno, sale la razón primera de mi Fe, y la de otros muchos, sale el Señor de Huelva. Con eso tengo bastante para desear, para soñar que todo salga bien y contribuir en lo que pueda a través de mi hermandad al esplendor de ese día. Y si queréis llamarme sacapasos, ¿qué le vamos a hacer? Lo entenderé, estáis en todo vuestro derecho. Nunca estamos contentos con nada.

miércoles, 17 de julio de 2013

LA MARGARITA DIJO SÍ

Ahora sí, ahora no. Ahora no hay magna, ahora sí hay magna. ¿Qué ha cambiado ahora para que lo que hasta hace apenas unas fechas fuera inviable por representar gastos innecesario en tiempos de crisis, ahora sean justos y más que necesarios? ¿Qué habrá ocurrido para dar este bandazo? ¿Quién o quiénes son los que han dado ahora su brazo a torcer retorciendo su anterior criterio? ¿Pero esto qué coño es?

Que quede bien claro que creo que las cofradías siempre, vuelvo a repetir por si no ha quedado claro, siempre deben estar al servicio de la Iglesia, su principal misión en el mundo actual no debe ser otro que servir, ser útil a la evangelización, con nuestra especial, distinta e inigualable forma de manifestar la Fe, pero en una actitud de ayuda y disposición al Pueblo de Dios en Huelva. Y al legítimo Pastor de la Iglesia Onubense como nos justa proclamar en las protestaciones de fe de nuestras corporaciones. Pero de ahí a que las cofradías sean como aquella costurera, María Pabilo, que cosía de balde y ponía el hilo, o como una puta que encima tuviera que pagar la cama, va un verdadero e insondable abismo.

Creo que ya es hora de hacernos valer, porque a pesar de nuestros defectos las cofradías siguen teniendo la dignidad que les otorga la sencillez de la devoción popular, tan defendida recientemente por SS Santidad el Papa Francisco, la fidelidad a la Iglesia durante siglos y la de ser de las pocas entidades aglutinadoras de fieles que nos quedan. Por eso no se merecen el trato que a veces reciben de quienes más deberían cuidarlas y defenderlas, y por supuesto que no se puede generalizar, pero hay a quienes se les nombran las cofradías y parece que se les mentara al diablo (Ave María Purísima). ¿Por qué un Santo entierro Magno no, y ahora una megaprocesión sí?

Creo que perdimos una gran ocasión y que hubiera sido más oportuno aquel fallido Santo Entierro Grande, que esto que ahora se propone, habiéndose realizado incluso en Viernes Santo. Porque mira que se dijeron trocherías en detrimento de aquella propuesta, destacando sin duda alguna aquella que aseguraba que era una ofensa para las hermandades del Viernes. ¿Cuándo se hubieran visto en otra? Pienso que al acompañamiento habitual que llevan estas hermandades se les hubiera sumado los fieles que hubieran acudido atraídos por la excepcionalidad de esta procesión, fundamentalmente de gente que habitualmente no ven esas cofradías, incluso venidas de fuera. Además, da la casualidad que por los momentos de la Pasión del Señor que representan, hubieran encajado cronológicamente en su lugar de paso habitual en esa jornada.

Pero no es momento de lamentarse, aunque piense que se ha perdido una gran ocasión para haber dicho no , ahora no, a esta magna. Ahora de lo que se trata es de que esta manifestación de Fe se programe a la perfección para que sea un acto que se recuerde para siempre, algo que motive y sea reflejo de la sinceridad con que las hermandades onubenses muestran, en este caso a cara descubierta, las verdades de nuestra Fe, aunque su convocatoria salga a la luz en un tiempo poco propicio, más pendientes de meybas y bikinis que de otra cosa  (aunque a los más jartibles nunca les coge estas cosas con la guardia bajada), para que nadie pueda decir que nunca estamos contentos con nada. Me imagino que costará Dios y ayuda sacar en agosto un cabildo adelante, pero seguro que habrá fórmulas para que todo llegue a buen puerto, ahora que estamos en la octava del Carmen.

Lo hecho, hecho está. A pesar de lo que personalmente podamos pensar, todos deberemos poner de nuestra parte para que la petición que el obispo hace a las cofradías para celebrar digna y cofradieramente el Año de la Fe sea multitudinario y podamos demostrar, por si hubiera alguna duda, el poder de convocatoria que tienen nuestras asociaciones de fieles.


No es cuestión de ser ni hostiles ni servilistas, pero a ver si de una puñeterísima vez se nos empieza a tratar con más seriedad, aún con nuestras carencias, y poniéndonos en el sitio que merecemos, y dejamos ya de deshojar a conveniencia, ahora sí, ahora no (ya está bien, carajo) la antojadiza margarita que doblegue la voluntad del conjunto de las hermandades y cofradías que conforman la Semana Santa de Huelva.

jueves, 27 de junio de 2013

ORACIÓN, DESPEDIDA Y CIERRE

ORACIÓN 

Fin del curso académico y fin del curso cofrade. Estamos entrando en un paréntesis de plata,  el que anuncia las campanillas del templete de la custodia de Corpus, muñidor del verano, y que se cierra con el templete del paso de la Virgen de la Cinta. Tiempo encerrado entre templetes que contiene dentro el periodo estival, tan  propicio para tantas cosas. Tiempo propicio para hacer balance, para proyectar. Tiempo ideal, por ejemplo, para renovar los filtros que impidan que sigan entrando en las cofradías esos elementos contaminantes que la desvirtúan; para recetear el disco duro de la memoria de las hermandades para que intenten ser lo que deben ser.

Tiempo para la conversación distendida en tertulias sin más pretensiones que la de hacer tertulia; en el que las damas de noche de Punta Umbría, perfume de los veranos de la infancia, de los veranos de siempre, anuncian con su aroma el tiempo estelar de la devoción a la Virgen del Carmen, lo mismo que los azahares preludian la Semana Santa y los jazmines harán lo propio con la fiesta de la Virgen de la Cinta. Tiempo de balances...Y tiempo también de oración, porque Dios no hace verano.

Y si es tiempo de balances y es tiempo de oración, nefasto el balance por abultado, de los cofrades desaparecidos en este curso que ahora termina y ofrezcamos a la Virgen del Carmen, Remedio de Ánimas, oraciones por la salvación de sus almas. Porque como dice la vieja jaculatoria "a la Virgen del Carmen quiero y adoro, porque salva las almas del Purgatorio..."
                                             



 DESPEDIDA



La de este blog, con casi catorce mil entradas. Momento de dar las gracias a quienes lo seguís y a los que con vuestros comentarios ayudáis a darle forma semana a semana. Porque no somos tan raros, ni tan pocos, los que nos identificamos con las ideas y la forma de entender la Semana Santa que aquí se expresa. A todos os doy las gracias. Si a alguien ofendí, pido perdón sinceramente, nunca fue mi intención, siempre firmé con nombre y apellidos, nunca me oculté detrás de ningún pseudónimo, y como dice el encabezamiento : Sin intención de aleccionar a nadie. Solo expreso mi opinión. Y algún que otro disgusto me he llevado. Y a los que defraudé, es que quizás esperó demasiado de mi.
                                           



 Y  CIERRE.





Como se cierra la puerta del almacén que guarda el paso después de la mudá pasada la Semana Santa. Así se guardará esta página, almacenado en la memoria del ordenador  hasta que se vuelva a sacar para ir montando sobre él la actualidad cofrade, el devenir de nuestras hermandades, la Semana Santa que, a pesar de todo, se sigue llevando en el corazón, adherida al alma. A lo mejor cuando pase el verano. Quizás para septiembre.... Mientras tanto, feliz verano a todos.

sábado, 22 de junio de 2013

¡QUÉ ESCÁNDALO, TÍA!

No vayamos a ser falsos. Siempre hemos sabido que se han hecho alguna que otra tontería montando los pasos. Alguien que se pone la capa pluvial del cura, o el que se ha paramentado con el faldón del paso a modo de capa magna, con una escoba de báculo y que hace una entrada triunfal por la nave central de la parroquia simulando el comienzo de una Misa Estacional (antes Pontifical) que haría palidecer de envidia a Msr. Lefebvre o al mismísimo Papa patéticamente reinante del Palmar de Troya. O algún otro que se excede con el vino de las torrijas la noche de fundir la cera que, uvita a uvita, es decir, tapón a tapón de 501 (¡caballero, qué coñac!), agarra una cogorza digna de unos sanfermines.  ¿Quién no ha visto a alguno meterse en el confesionario para confesar al otro que le ha dado un ataque de risa floja y anda revolcándose por el suelo? Cosas "normales", salsa picante en las noches de armás y desarmás que no iban más allá de la gracieta, e incluso de la gracia y de la guasa con retranca que nunca le ha faltado al personal cofrade. Pero de ahí a los espectáculos, llenos de mal gusto y rayando con la blasfemia, que estamos asistiendo más veces de las deseadas media el mismo trecho que entre los Esperpentos de Valle Inclán y La Divina Comedia de Dante Alighieri.

Cómo no habrá sido la gravedad de los hechos, calificados sin tapujos de escándalo, para que haya tenido que intervenir la máxima autoridad de toda una diócesis para destituir fulminantemente a la junta de gobierno de la hermandad en cuestión.

Resulta que el prioste de una hermandad de gloria, de tercera o cuarta fila en cuanto a devoción y popularidad tendría ya la plata limpita y a la Virgen vestida,  no tuvo otra ocurrencia que ponerse a bailar el yeli, yeli, yeli, de las bodas gitanas taconeando sobre la toca de sobremanto de la Virgen tirada en el suelo, rematando la  mariconada con un "qué fuerte, tía". Pero encima el muy imbécil deja que se grabe la escena en un vídeo. ¿Es o no es para hartar de cosquis al locajo este? Y según leo están las cosas internas en esa hermandad, que no me extrañaría ni mijita que haya sido obra de la "oposición" la publicación del vídeo en la red, seguro que grabado por un íntimo enemigo en esas especies de teatrillo de comedia, de opereta con trasfondo pseudoreligioso que al parecer consiste ahora los tiempos de montajes y desmontajes en las casas de hermandad y sacristías. Las hermandades copiando de los métodos mafiosos de políticos y peores. Caer más bajo ya se está poniendo difícil.

Hasta hace dos quinarios cualquier cosa que rodeara a nuestras imágenes eran consideradas reliquias, cualquier insignificancia se guardaba como un tesoro y eran poco más o menos que objetos de culto y veneración, si no religioso, al menos sentimental. Un trozo de una vulgar cinta de algodón negro que hubiera ceñido la túnica de un Cristo, un recorte de la enaguas de la Virgen que se desechó por estar ya pasada, el algodón con el que se le secó el rostro a una imagen cuando la lluvia la sorprendió en la calle, y que llegara a las manos de un cofrade era considerado como un "ex-ósibus", sin necesidad del auténtica, pues lo que le daba autenticidad era la reverencia con que se consideraba cualquier  recuerdo procedente de una imagen sagrada.

Hoy, según vemos, llegamos a esto por el manoseo con que tratamos todo lo sagrado, por dejar en manos de quienes ven en las imágenes y su decoro solamente lo estético y se acercan a ellas sin devoción y sin reverencia. Porque muchas veces  las juntas de gobierno nombran estilistas en vez de vestidores, y porque la falta de educación y de cultura imperantes en la sociedad se han adueñado también de las cofradías.

Esto no es nuevo, esta vulgarización de lo cofrade ya lleva un tiempo asentándose en las hermandades, sin que nadie de dentro( recordemos que ha sido la autoridad eclesiástica la que ha intervenido) haya puesto pie en pared. Aquí tiene  ahora mucha más importancia que el altar de culto, y especialmente el de besamanos, se parezca más al decorado y a la tramoya de un escenario teatral que a un altar donde se expone a la veneración de los fieles una imagen sagrada. Importa más cómo va vestida la Virgen, que la propia imagen de la Virgen; más  la hora a la que se producirá la "imprevista" e "inesperada" petalada que la propia hora de salida o entrada de la cofradía.

Y esto por acoger a muchos artistas que solo ven en las priostías una forma de poder demostrar su sabiduría. Y lo peor es que hay juntas de gobierno que se lo disputan, como los fichajes de estrellas de fútbol. Y porque nos estamos acostumbrando a mirar para otro lado.¿Que creen que no es para tanto? ¿Que no tiene tanta importancia? Juzguen ustedes mismos el vídeo de este caso en cuestión, que de seguro solo es una muestra de lo que se podrá ver por ahí, que seguro sale a la luz por disputas partidistas en una hermandad. Mejor no conocer la realidad y mejor pensar que esto es un caso aislado. Pero me malicio que no. Dios quiera que no sea lo habitual.











jueves, 20 de junio de 2013

UN PREGÓN SIN DEDICATORIA




Hay quienes aseguran que empezamos a morir desde el mismo instante de nuestro nacimiento, que empezamos a morir al mismo tiempo que empezamos a vivir. No creo que sea así. Comenzamos  a morir un poco en el mismo instante en el que se muere nuestro padre. Como también creo que no acabas de superar la ausencia de un ser tan querido hasta que al recordarlo no aparezca en tu rostro una sonrisa en vez de una lágrima. Por eso ahora que el tiempo va mediando, inexorable  ley de vida, y el soñar contigo, al recordarte, ya no me causa dolor, quisiera decirte algunas, muchas cosas que se quedaron guardadas cuando te marchaste. Quisiera saldar algunas cuentas que tenemos pendiente. O mejor dicho: deudas que yo tengo pendientes contigo, papá.

 Quizá porque te marchaste sin avisar o  porque creí que jamás llegaría ese día, nunca te di las gracias por toda una vida, la tuya, sosteniendo a las nuestras, a la de mamá, a la de mi hermano y a la mía. Porque nunca te dije, absurda timidez, lo orgulloso que siempre estuve de ti. Ojalá pudiera invertir el paso del tiempo para poder decirte todo lo que en vida no te dije. Quisiera poder borrar todo cuanto te pudiera haber defraudado de mí por no satisfacer las expectativas que, como todo buen padre, en mí pusiste.

Sabes que nunca te tuve en cuenta el tiempo que pasabas lejos de nosotros por la dedicación a tu trabajo, esas interminables temporadas, aquellos largos turnos embarcado donde solo tu voz lejana por el teléfono, o por la emisora de la costera, te hacía presente en nuestras vidas.  Todavía en mi memoria arde ante la Virgen del Carmen aquella mariposa encendida flotando en un tazón de aceite que la abuela encendía en el momento que el barco salía por la boca de la barra y que no se apagaba hasta que no volvías a entrar por las puertas de casa. Ofrezco por ti las lágrimas en las despedidas diciéndote adiós, viendo cómo te alejabas saludándome en la cubierta del barco; el tiempo de espera aguardando en el muelle que apareciera a lo lejos, de nuevo, el barco donde venías, confundiéndose el sonido del motor con los latidos del corazón del niño impaciente.

Jamás te podré reprochar todas las fiestas que no lo fueron por no estar tú; ni el vacío en las noches de Reyes sin ti;   porque todo quedaba saldado  cuando volvías (el olor que traías contigo a sal y brea lo tengo perpetuamente grabado en la memoria)  y  el tiempo que pasábamos juntos superaba con creces el tiempo perdido. Y me sonríe el recuerdo del  tiempo que me dedicabas cuando aprendía las primeras letras en una cartilla a la sombra de un pino a la hora de la siesta, en ese refugio que para ti era aquel viejo caserón en Los Pinos de Valverde; o cuando me enseñabas a nadar aprovechando la corriente a favor del río Piedras; o me llevabas por un itinerario de salinas y playas para que aprendiera a vivir donde tú mismo aprendiste, en esa Isla Cristina que nunca dejaste de querer, ni de añorar. Y siempre tengo presente el empeño que pusiste en que los caminos de mi hermano y el mío nunca se cruzasen con el mar, con la mar, esa amante que tú tenías, que convivió casi toda la vida con nosotros y que solo tuviste arrestos para dejarla cuando comprendiste, aunque no te lo pidiéramos nunca, que la adolescencia de tus hijos te requería cerca, ni siquiera cuando la mar, mujer malvada y celosa, quiso quedarse contigo para siempre en aquel triste naufragio del Virgen de La Antigua, o en el del San Enrique, con mi madre ya embarazada de tu primer hijo, fuiste capaz de abandonar. Eso sí que es fidelidad desde que le profesaste amor por primera vez a los catorce años desde un barco fondeado en la rivera del Guadiana, con hábito celeste de San Francisco y teniendo como testigo el Nazareno de la Villa,  Alma y Señor de Ayamonte.

Tampoco supe agradecerte en su momento el cariño a mis hijos, tus nietos, a quienes quisiste como a mí, pero mimaste y consentiste más que a mí haciendo uso de tu condición de abuelo, que para educarlos ya estábamos Marisa y yo, y el colegio, o la escuela, como te gustaba decir.

Y todo esto porque la otra tarde, trasteando en tus cosas, encontré la fotografía que encabeza este escrito y un libro del pregón de Semana Santa del 2006; sí, ese que me pediste por activa y por pasiva que te dedicara, y cuya primera hoja sigue en blanco, absolutamente en blanco.

 Y es que nunca supe qué poner. ¿Qué dedicatoria se le puede poner a un padre en un libro? ¿Cómo resumir en la dedicatoria de un pregón, en cuatro frases, todo el sentimiento, todo el respeto, toda la admiración, toda tu vida, cuando es tu vida de honradez y de trabajo la que necesitaría un pregón y algo más que un libro?

Por eso cuando vi el pregón sin dedicatoria al momento comprendí cuántas cosas se me quedaron por decirte, y que te digo ahora redimiendo mi culpa, al tiempo que te pido que sigas velando por nosotros desde ese Cielo donde ruego a Dios que estés, y que estoy seguro que estarás, tan azul como ese mar que fue tu cielo, y a veces tu infierno, en la Tierra. Por mi parte, deuda saldada. Un beso y descansa, papá.