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domingo, 26 de enero de 2014

UNA HUELVA IRREAL

Mira que se dicen trocherías en el sacrosanto nombre de Huelva; mira que por hacerse el más choquero que nadie se manosea su nombre y se vierten comentarios ultrajuncales que haría enrojecer de vergüenza ajena al tipo más desahogado. Aquí la palabra choquero se esgrime con demasiada frecuencia para darle autenticidad a todo lo que, por ser nuestro, lo creemos insuperable. Y deberíamos usarla como la sal o el perfume, porque el exceso de choquerismo puede arruinar, como el perfume o la sal, el efecto que se pretendía si se pone demasiada.

 Porque además se alude no a "mi" Huelva, o a "tu" Huelva, sino a la Huelva real, la que hace bascular contínuamente la balanza a veces a favor de sus múltiples virtudes y otras a sus no pocos defectos, siendo a mi entender el más peligroso de todos la autocomplacencia seguido de cerca por la indolencia.
Y quizás sea por San Sebastián y por Colombinas cuando más se inflama el discurso nacional- choquerista, incluso el provinciano-catetista.

Cuando el grupo Mecano cantaba aquello de "ay qué pesados, qué pesados, siempre pensando en el pasado" parece que se refiriera a las Fiestas Patronales de San Sebastián. Estos días, queremos mostrar rediviva a una Huelva que ya no existe, una Huelva de huertos y altillos que cada vez recuerdan menos generaciones de onubenses, y que está muy bien que se recuerde. Pero no podemos perpetuarnos en el ayer. 

 A cada vez más gente le dice menos y ven como conceptos lejanos la tertulia del Litri, la taberna de Márquez y el cementerio viejo, recuerdos con olor a naftalina que sacamos a pasear, como al Santo alrededor de cada veinte de enero. Cada vez son más los que reconocen la ermita de la Soledad como sede de la cofradía del Santo Entierro, no como, por ejemplo, el refugio que fue.

El esplendor de aquellas fiestas, desgraciadamente, ya no volverá pongamos como nos pongamos, ojalá, y a pesar del loable intento de revitalización de ellas por parte del Ayuntamiento de Huelva, nada nos devolverá  el esplendor de aquellas fiestas que por tantas razones, urbanísticas, sociales, económicas incluso, se han ido perdiendo.

 Y si desaparecieron, sería porque las circunstancias así lo determinaron, como, por ejemplo, el que el aluvión de trabajadores venidos de fuera de Huelva atraídos por el Plan de Desarrollo de los años sesenta poco o nulo apego tenía por Huelva y por sus cosas. Y lógicamente volvían a sus lugares de origen en su flamante Seat Seiscientos en cuanto podían. Paradójicamente, sus hijos sí contribuirían decisivamente después al boom cofrade de los setenta. Pero nunca sintieron San Sebastián como algo suyo. Ya vivieron la decadencia.

Y si a esto le añadimos la desaparición del viejo barrio, y no me refiero ni a los edificios y ni a sus calles, sino sus vecinos que, ley de vida, cada vez van quedando menos, tendremos las razones fundamentales que propiciaron el languidecimiento de las fiestas de enero. Tanto es así, que casi llega a desaparecer hasta la propia procesión del Santo, si no es por la abnegada labor de la hermandad de Los Estudiantes.

Y es que como buenos españoles, a los onubenses nos gusta que todo nos lo den hecho, nos va el tancredismo, y criticar después si no nos gusta lo que nos dan. No parece más que las habas con chocos que reparten en el carpa  (qué nos gusta un gañoteo) llevaran algún narcótico que anule las voluntades. Todo está estupendamente si nos lo ponen por delante y es gratis.

Como todo en esta bendita tierra, la fiesta de San Sebastián tiene posibilidades, infinitas posibilidades. Las fiestas serán lo que queramos que sean, pero refundándolas y mirándolas desde el prisma de la actualidad. Contrariamente a lo que pueda que ocurra con otras de nuestras fiestas, éstas de enero no puede retroalimentarse de lo mismo que la llevó a casi su completa desaparición.

Huelva tiene para todo lo que quiera sobrados recursos. Habrá entonces que cambiar el discurso.

Solo hay que ver la masiva asistencia a la procesión de esta mañana de enero, tibia de sol y bajo un cielo azul Huelva de impresión. Mañana de palmitos y naranjo al que va amarrado el Soldado Romano; de mañana de sol reverberando en las flechas que lo martirizan; de devoción añeja y fiel que lo rodea como la banda roja de diácono que cruza su imagen; mañana de reencuentros alrededor del Santo de la Huelva del ayer con la Huelva de hoy, la real, no con la irreal, no con la que no pudimos  o no supimos retener y que se fue perdiendo por las esquinas del tiempo, y que pese a los intentos de fijar en nuestra memoria cada vez recuerda menos gente.


Que las fiestas del Patrón sean mejores y más participativas, a parte de la procesión que brilla por sí misma, solo depende de nosotros. No esperemos que nadie nos enseñe el camino. Manos a la obra.

jueves, 9 de enero de 2014

FUEGO EN SANTA MARINA

Está clarísimo que si hubieran querido, esos hijos de la gran puta señores que en la madrugada del pasado día cinco le metieron fuego al templo de Santa Marina, en Sevilla, y que solo chamuscó las puertas de la iglesia, a estas horas esa antigua joya gótico-mudéjar que cobija a la hermandad de la Resurrección sería un montón de cenizas. Pero tranquilos que no, que no era esa su aviesa intención. Solo la querían quemar..... un poquito. Gracias a Dios, no ha pasado nada... O casi nada. Pero son ya muchas mijitas juntas que van colmando el vaso de la paciencia.

Cuando pintarrajearon el azulejo de la Macarena, o la puerta del Ángel; cuando aparecieron amenazas en la Magdalena, esas tan simpáticas de "arderéis como en el 36"; o "la mejor iglesia es la que arde", y sobre todo cuando agredieron a la mismísima imagen del Señor del Gran Poder, desde todos los ángulos, desde dentro y desde fuera, se pidió prudencia para no crear alarma social, y creo que juiciosa y acertadamente. Pero todo va teniendo un límite. Ya se sabe: tacita a tacita...

Entiendo que recurrir a un discurso incendiario, nunca mejor dicho, contra estos cabronazos lo único que puede llegar a conseguir es cabrearte contigo mismo y más si se atiende a las declaraciones tan comedidas y políticamente correctas realizadas por la prensa y máximos responsables cofrades. Tan blanditas como inútiles. Tan prudentes como ineficaces.

Que la prensa morada, el hermano mayor del Resucitado, el presidente del consejo y el delegado del arzobispo para las cofradías para condenar el atentado al sagrado recinto tengan que decir que no se concibe este daño a una hermandad tan humilde y que está haciendo tantas obras de caridad con los 
necesitados del barrio, no es más que utilizar el lenguaje buenista que nos está llevando, por conciliadores, a situaciones como estas, como si a estos energúmenos les importara un carajo la labor social de las cofradías, como si esto que han hecho en Santa Marina pudiera estar justificado en hermandades mayores, o más antiguas, o menos solidarias.

Este terrorismo de baja intensidad, o dicho ya de una vez y hablando claro, estos incipientes hechos guerracivilistas no se pueden combatir ni frenar poniendo la otra mejilla ni con el sana, sana, culito de rana de buenas y conciliadoras palabras. Ni eso, ni así (ni de ninguna otra manera) la ley los van a detener.

Nosotros tenemos la razón, en esta película que se está reponiendo ya demasiadas veces, como en sesión continua, se supone que nosotros somos los buenos. Por eso me quedo perplejo cuando leo comentarios diciendo literalmente que la causa de este atentado la tienen los políticos que defienden la ley contra el aborto (sic), aunque esto del aborto en el pensamiento cofrade también merecería un comentario aparte.... O porque la Iglesia es para estos dementes, sean de la ideología que sean (aunque ellos mismos se denominen de ultraizquierda) la causa de todos los males que azotan a Andalucía, España y la Humanidad. Y he notado silencio, mucho silencio en las redes sociales. ¿Se imaginan ustedes la que se hubiera liado, y con razón, si esta puerta chamuscada hubiera sido las de la sede de un partido político, unos más que otros; o peor aún, la de algún sindicato?  Pero no, preferimos ignorar a la entidad que más hace por los necesitados, como si no fuera con nosotros, ¿se imaginan el grado de crueldad que hubiera alcanzado la actual crisis sin los comedores sociales de la Iglesia? Aunque esto, al parecer, a nadie le importa, ni nosotros mismos lo valoramos....

Pero claro hablamos de una iglesia, con minúscula, la de Santa Marina; y de una Iglesia, con mayúsculas, la Católica, y desde fuera de ella, y desde dentro, que es lo que más asombra y duele, se mira para otro lado, se intenta, si no justificar (hasta ahí podríamos llegar) al menos quitarle hierro al asunto, que en otros asuntos no se le quitaría. Y repito que no es cuestión de levantarnos en armas (¿contra quién, si los de dentro a veces somos peores, si hasta habrá alguno que piense que la iglesia se merece este trato, que tampoco es para tanto, que no es para ponerse así?), ni de desmayarnos como duquesas ofendidas. Pero al menos mostrar indignación con lenguaje claro y contundente, y reconocer claramente al enemigo, que no tengo yo muy claro que lo tengamos meridianamente claro.

Estas historias suenan a ya vividas, a ya leídas en el magnífico libro de Nicolás Sala titulado "Sevilla en los tiempos de los Anti-Dios", de encarecida e indispensable lectura para entender ciertos paralelismos actuales. Esto vivido recuerda demasiado a historias contadas por los abuelos; a bueno, sí, pero eran otros tiempos y ahora no ocurrirá nada. Aunque esos mismos abuelos estén hartos de decirnos que por menos de esto se lio la que se lio en el 36. Y nosotros, como tantas veces en cuestiones de defender a la Iglesia, viéndolas venir...Y sin hacer nada contra estos que se autodenominan adalides de la  tolerancia (y algunos cofrades hasta se lo creen).

Y lo siento por aquellos nostálgicos de otros tiempos que les encantaría salir ametralladora en mano para empezar a arremeter contra todo lo que se menee y lleve bandera tricolor, o roja, añejas de hoces, viejas de martillos y renovadas, al parecer, en el reciente uso de latas de gasolina para incendiar templos.

 No se trata de eso. El problema, el gran problema de España es la educación, mucho peor que el estrictamente político, aunque tenga relación, educación que llevada al campo de la religión se traduce en un odio ancestral a la Iglesia aventados en la incultura impartida por un falso progresismo de filósofos con rastas y litronas en la calle y de corbata y pantalón de pana con chaqueta de coderas en las universidades, con nuestra indiferencia general, cuando no el aplauso, disimulado, o no tan disimulado. Y estas agresiones a los templos son obra de cuatro majarones criados en ese caldo de cultivo. Cuatro majarones..... de momento.

Leído esto, estáis en vuestro derecho de pensar que este pensamiento está escrito con un lenguaje viejuno, carcamal, reaccionario, clerical, por supuesto facha, beato, meapilas y todo lo que queráis. Pero es lo que pienso y me remordería por dentro si me callase. Que ya está bueno lo bueno, ¿o todavía no?

Y es que a veces se escribe con miedo. Porque Martin Luther King tenía toda la razón cuando decía que para tener enemigos no hace falta declarar ninguna guerra, solo basta con decir lo que se piensa. ¿A que sí?

martes, 24 de diciembre de 2013

GRIETAS EN MI MURO

Nunca pude imaginar que este blog dedicado a la Semana Santa pudiera tener tantos seguidores. Jamás sospeché que a través de esta página pudiera encontrar tantos amigos y de tantos y tan diversos lugares. Pero tampoco pude prever crearme tantos enemigos.

Cuando con casi un absoluto desconocimiento de este medio, Internet, me aventuré a escribir semanalmente sobre nuestras cofradías, advertí, y así está escrito en la entradilla debajo del título de El Muro de mis Lamentaciones, que solo se trata de opiniones personales, pensamientos en voz alta, reflexiones que nunca han intentado aleccionar a nadie, sin ánimo fiscalizador, y muchísimo menos herir intencionadamente con mis comentarios, quizás denunciar, no sé cómo llamarlo, situaciones hechos, modos, circunstancias, actitudes que creo sinceramente se apartan de lo que yo, repito que personalmente, opino de lo que me gustaría que fueran las cofradías.

Siempre he firmado con mi nombre y mis apellidos, y contra lo que muchos creen, no soy portavoz de ningún grupo de presión, ni de ningún colectivo cofrade, ni fedatario de lo que otros puedan opinar. Soy responsable solamente de lo que yo escribo, no de lo que otros opinen sobre lo que escribo. Ni vivo ni como de esto, ni busco la gloria de acumular muchos "me gusta" en el numerito rojo de mi Facebook, solo opino con el lejano deseo de mejorar lo que de siempre me ha apasionado y que me gustaría perfecto.

Me satisface ver cómo muchos cofrades, de aquí, de allá y de acuyá coincidimos en diagnosticar los males que aquejan hoy a la Semana Santa, somos muchos más de lo que ustedes puedan pensar los que opinamos lo mismo, los que creemos que es posible una Semama Santa mejor. Me siento feliz hablando y aprendiendo de esto, soñando esa Semana Santa ideal, no idílica, más sincera, menos desvirtuada, auténtica, sin devaluar, y sin que se nos olvide la primera razón de su existir: la religiosa.

Pero si esto va a ser la causa por la cual pueda resquebrajarse la amistad con uno, con solamente uno de mis amigos, de los auténticos amigos del corazón, a los que me unen unos lazos afectivos más fuerte incluso que los de la sangre, hasta aquí hemos llegado, ni una más, Santo Tomás. Se acabó.

Por más que me alaguen las casi dieciocho mil visitas en el blog; por mucho que me agrade coincidir en mis opiniones con cofrades, sacerdotes, periodistas, con personas a las que tengo admiración y respeto y considero modelos en este al parecer tan difícil mundo cofrade; por más que humildemente crea tener razón en mis postulados, nada, absolutamente nada de esto valdría la pena si perdiera el aprecio y el afecto de cofrades de verdad que puedan haberse sentido ofendidos con mis palabras.

De los que me tachan de iluminado, engreído o creen que me considero por encima del bien y del mal, me importa un bledo perder su consideración, yo tampoco se las tengo a ellos. Además, aquí ya nos conocemos todos y cuando quieran tiramos de currículums, estos no me preocupan. Los otros, sí. Ninguna hermandad, ni la Semana Santa entera vale lo que una amistad, precisamente se debe basar en ella y en el culto a Dios, para empezar.

Por eso tengo la sensación de que en este muro han empezado a aparecer fisuras por donde se cuela la humedad de la desconfianza y el recelo que nunca quise provocar y quizá sea momento, ahora que el año termina, de plantearme tranquilamente si merece la pena seguir, o desconectarlo. El tiempo dirá si se restaura, si se blanquea con una buena mano de cal y hacemos borrón y cuenta nueva y se vuelve a activar. Lo que sí tengo seguro es que antes de perder a uno solo de mis amigos, de mis hermanos cofrades, lo dejo caer, que se arruine y que le vayan dando mucho por saco al muro. No tengo ninguna necesidad de provocar malestar ni de sufrirlo por malas interpretaciones o porque alguien erróneamente se haya sentido aludido con alguna crítica. También es verdad que hay gente más que susceptibles y que ven fantasmas donde no los hay

No puedo ni sé vivir apagando fuegos ni dando explicaciones por más razón que crea tener. Antes de hacer daño a las cofradías es preferible batirse en retirada, que dicen que a tiempo, es una victoria.

Pidiendo de todo corazón y humildemente perdón si en algo pude ofender, aprovecho para desearos unas muy felices Pascuas de la Navidad y un próspero y venturoso año nuevo lleno de Esperanza y de la bendición de Jesús Nazareno.... Y con las bajas presiones lejos de nuestros cielos en Semana Santa. A  ver si puede ser. Un abrazo sincero.

jueves, 19 de diciembre de 2013

ROCÍO Y ESPERANZA

¿Se acuerdan ustedes de aquel poema del recordado Padre D. Ramón Cué que decía "ayer por Triana pasé / y fui a  verte Madre mía / tres años largos hacía / que sin tus ojos vivía / entré, te vi y te encontré / más bonita cada día? Pues algo similar me ocurrió ayer cuando como cada año fui hasta su templo para besar la mano de la Virgen del Rocío y Esperanza: entré, la vi y la encontré, más bonita cada día.

Ayer, festividad de la Expectación de la Virgen, pude comprobar que es verdad eso que se dice de que el tiempo también talla, y con los buriles de la memoria, ese tiempo que en Ella nunca ha hecho mella, ha ido perfilando minuto a minuto, día a día, la blanca belleza de efigie griega, traslúcida, como del más  exquisito y raro mármol, de la Virgen del Rocío y Esperanza, que desde que surgiera de pronto en nuestras vidas una tarde de enero de no importa ya cuántos años, no ha hecho más que aumentar su hermosura.

Del color de su semblante de porcelana, tan imposible de definir que ni en Sèvres, ni en Limoges, ni siquiera en la Cartuja serían capaces de igualar, surge el fuego de su portentosa mirada, que no quema... Pero tan difícil de sostener. No hay mirada tan penetrante, ni tan inquisidora, ni al mismo tiempo tan amorosa como la de esta Torre de Marfil, como la de este erguido faro cuya luz, emanada de sus ojos, alumbra el devenir y el camino de la hermandad del Calvario. Su rostro, de un dolor limpio y sin almibarar, desgarrado y directo, con pátina de luna , con veladuras de nácar, trasciende de cánones blandos y al uso, no apto para cofrades principiantes, y nos presenta el esplendor de su belleza sin retorcimientos en una radiante madurez. Lirio de alabastro modelado con cinceles de besos. Ancla de sal. Franciscana ternura.

¿Y el portento de sus manos? Patenas de loza que parecen esperar que sobre ellas se posen las gotas de rocío que florecen en su llanto, como gotas de cera sobre los pétalos de una rosa de cera rizada, hermosa e inmensamente abierta. Palomas de cal con alas de espuma.

Y es verdad que el tiempo ha bruñido su belleza porque el tiempo en la hermandad del Calvario es un valor en sí mismo. Aquí los años se traducen en décadas. Una hermandad, joventodavía, ha logrado con la dedicación y entrega de sus hermanos más que muchas otras que cuentan su historia por siglos. Por eso han sabido rodear de detalles, de pequeños - grandes detalles, unas veces bordados en oro, otras, primores de joyería, los mejores tejidos, la más hermosa orfebrería, para que dispuestos por las prodigiosas manos de quién la viste, nos ofrezcan cada preludio de la Navidad  la belleza de esta Señora del Adviento, de esta Reina de Pentecostés y podamos en su cercanía y al besar su mano empaparnos con su Rocío y llenarnos de su Esperanza, en un templo, en una capilla convertida por unos días en el regio palacio donde habita la belleza y la mejor estética cofrade.  

Por eso a mí me pasa en la calle del Calvario en Huelva, como le pasaba al Padre Cué en la calle Pureza de Sevilla, que cada vez que paso y entro en su capilla veo más bonita cada día a la Virgen silente del Lunes Santo, a este Arca de Oro donde Huelva sabe que se guarda el tesoro de su Rocío y el de la más certera Esperanza.

 Regina Roris, Spes et Mater Nostra , ora pro nobis pecatoribus.

jueves, 12 de diciembre de 2013

PRÉSTAMOS

"Permita Undivé que te nombren mayordomo de una cofradía pobre". Con este maleficio respondía la gitana al señorito que le negó una limosna. Pero si lo que verdaderamente pretendía la vieja mujer era desearle al payo trincón lo peor de lo peor, le debería haber deseado que lo nombraran, no mayordomo, sino prioste de una cofradía pobre, porque eso sí que es tener malas entrañas. Pero prioste de cofradía pobre de los de antes, no de los de ahora, que esos sí que supieron lo que era auténtica necesidad.

Hasta hace solo un par de décadas nuestras hermandades han arrastrado las carencias de patrimonio causadas por la pérdida de sus enseres en la Guerra Civil, y esto unido a la decadencia y estrecheces económicas de los años sesenta hicieron que al renacer las cofradías con nuevos ímpetus los priostes se las vieran y se las desearan para cumplir dignamente con sus cometidos. Fueron años, los sesenta y setenta, de puentes en las candelerías, flores de plástico y velas eléctricas. Fueron tiempos de mantos de raso, de altares de cultos donde los priostes se las ingeniaban con cuatro docenas de claveles , un par de metros de tela de damasco, rojo por supuesto, como todo patrimonio. Años de que las imágenes no se movieran de sus altares para los cultos, cuatro velas y dos jarras y se acabó. Hoy los priostes tienen de todo. Y si no lo tienen, no se las inventan como aquellos viejos priostes, sino que lo piden prestado.

En la actualidad es encomiable el desvelo de las hermandades  por presentar con todo el esplendor  a las imágenes, especialmente en sus cultos. Pero estamos asistiendo a un fenómeno exagerado de pedir prestados los enseres que no se tienen a otras hermandades, especialmente de pueblos, deseando ver sus cosas en hermandades de la capital, aunque luego, claro está, haya que corresponder a la inversa. Siempre se ha hecho, y todos los hemos hecho. Pero hasta para eso hay que saber pedir. Porque estos préstamos llevan el interés de que luego te presten a ti, si esa hermandad que te pidió tiene algo que prestar, que normalmente no es así. Quienes más piden, menos tienen que ofrecer. Aunque otras, aún teniendo, piden por vicio, por puro capricho de presentar una novedad en el altar. Ya se pide sin valorar la calidad de lo que se pide, no ya algo de culto interno, sino del mismísimo paso procesional. Aquí no nos cortamos un pelo a la hora de pedir. Y aunque lleves años cediendo esos enseres, el año que por su deterioro no los puedan dejar, la hermandad será una saboría, poco solidaria y mil cosas más.

Antes, cuando esto no era una competición de altares, cuando no había esa desmesurada obsesión por el escaparatismo cofrade, por dar el "pelotaso" en el besamanos de turno, donde la imagen de Cristo, y especialmente la de la Virgen, queda relegada a un segundísimo plano en favor del aparataje del altar, antes digo, se pedía prestado algo por un motivo muy concreto, para la bendición de una nueva imagen, para una salida o celebración extraordinaria, para una hermandad que empieza su andadura, para una ocasión única y especial, no como rutina continua. Estos respiraderos, este manto, este dosel que hoy vemos en este altar, mañana lo veremos en el de otra cofradía, y luego en otra, y en otra....

 Es más, hoy los priostes quedan marginados (o mejor dicho se automarginan), y son personas exteriores a las juntas de gobierno las que preparan los altares. Incluso rizándose el rizo, se está poniendo de moda ver que los vestidores, con su troupe de aplaudidores detrás, van de imagen en imagen, de hermandad en hermandad imponiendo su ley, usando sayas de unas en otras, usando prendas que a lo mejor han sido regaladas con toda la devoción a determinada imagen, y ese donante tiene que ver que a los dos días se la ponen a otra imagen, y luego a otra, y para la Cuaresma que viene a otra.

 Y todo esto, si no con la complicidad, al menos con la dejación de las juntas de gobierno que miran para otro lado, o que no tienen autoridad (vulgarmente llamado cojones) para dar un porrazo encima de la mesa y poner freno a este cachondeo que nos traemos con muchas imágenes.

Pero claro, para eso hay que tener las cosas claras, y no temer perder las próximas elecciones. Y cuidándose muy mucho de no incomodar al vestidor de moda no vaya a ser que se ofenda y vaya dejar tirada a la hermandad, porque a ver quién viste entonces a la Virgen, sin tener que llamar a ese muchacho de la hermandad, que quiere con locura a su Virgen, que la vestiría con respeto, con devoción y decencia, pero no tiene las manos tan divinas que tiene el número uno, o el dos, o el tres en el top ten de los vestidores de moda. Hasta aquí estamos llegando.

Por eso sirvan estas líneas en recuerdo de aquellos que con su imaginación, con todas las carencias del mundo, pero con todo el amor a su hermandad, supieron elevar a la categoría de arte esta maravilla cofrade que supone levantar un altar de cultos en honor y gloria de un Cristo o de una Virgen, sin pedir nada prestado a nadie, con cuatro candeleros de caritas y dos jarras orejonas, sin orfebrería, más lisas que la espalda de un violín, pero que suponía mantener la esencia de un estilo propio en cada hermandad, y sin pretensiones de participar en ningún concurso de altares con enseres prestados.

jueves, 5 de diciembre de 2013

ÁNGULOS COMPLEMENTARIOS (Y II)


Los dos cofrades seguían charlando. De la cerveza sola pasaron a la cerveza con tapas y a la media ración y apoyados en el mostrador seguían haciendo, quizás sin pretenderlo, una radiografía bastante nítida del acontecer cofrade, de la realidad de un submundo que a lo mejor por la diferencia de edad entre ambos es percibido de manera distinta por cada uno de ellos, con un ángulo de visión distinto, pero ángulos complementarios, que unas veces sumando criterios y otras restando, aportando individualidades y suprimiendo trasnochados prejuicios, aparece la imagen fiel de la Semana Santa, esa que los dos amigos llevan, uno con el ímpetu de un brote verde y otro ya un tanto amarillenta por las decepciones, como fruta agridulce, metida en lo más profundo de su ser.

 

En la tele, seguían las imágenes de la Plaza de San Pedro del Vaticano abarrotada con la Misa de Clausura del Año de la Fe.

 

-Eso como lo de la Magna, ahora sí la hacemos, ahora no... Yo creo que al obispo le falta dar un baculazo de vez en cuando con el cayado de pastor encima de la mesa y meter en cintura al rebaño cofrade, donde además de magníficas ovejas se cuenta también algún macho cabrío...

 

-No seas cabrón tío, no te metas con el obispo que más cofrade y más cercano no puede ser. Lo mismo te lo encuentras de noche en un ensayo que en medio del coro de una banda....

 

-¿Y quién ha dicho lo contrario? Y mejor que sea así y que no sea un sieso para las cofradías, y se agradece su calor y su afecto. Pero no sé yo, eso de bajar tanto a la arena , tan a ras del suelo cofrade, no lo veo ...

 

-Venga ya rancio, que eres un rancio. ¿Qué pasa, que solo va a servir para ir a predicar la función de una hermandad? D. José está siempre con las hermandades, y las apoya en todo, es un hombre de su tiempo, y más que acorde con los nuevos aires que soplan desde Roma.

 

-Sí, ya, ya...Si por eso lo digo. Creo que es excesivamente bondadoso y benevolente. Hay algunos cofrades que no hace tanto le hicieron la vida imposible a cierto sacerdote, incluso con acoso mediático, y hasta algún que otro desplante tuvieron con el anterior obispo y ahora  están generosamente  considerados, y me da coraje. La Iglesia, siempre Madre y a veces madrastra....

 

Venga ya, no te quejes tanto, no te tomes las cosas tan a pecho, que esto es para disfrutarlo, no para sufrirlo. Si esto supusiera algún esfuerzo, físico o económico, ¿tú te crees que habrían tantas elecciones con dos o más candidaturas, donde más que un cargo parece que esté en juego un puesto de trabajo y hasta el pan de tus hijos?    

 

-Pues parece que hay signos de que la cosa en las elecciones estén cambiando. Hace poco en Sevilla, en una hermandad, de las chicas, pero con solera y sabiduría, ganó las elecciones la candidatura que no hizo ni propaganda electoral, ni web, ni nada parecido. Además con la prensa morada haciendo campaña en contra de los que al final ganaron...

 

-Quillo, tú siempre recelando de los medios de información. Los medios de hoy no reflejan más que lo que hay, no van a maquillar la realidad ni ofrecer programas ladrillazos que no tengan audiencia ninguna. Si cuando las cámaras van a grabar un ensayo se encuentran con cerca de trescientos tíos, y otros trescientos en la barra del bar, qué le van a hacer, ¿los van a borrar? Y a veces te tengo que dar la razón cuando me dices que muchas casa de hermandad, o no hay nadie, o parece el salón de un círculo mercantil, con sus "directivos" escorados en la barra con beatífica sonrisa al ver aquello lleno de gente viendo un partido de fútbol por la tele previa promoción en Internet anunciando los cubatas a tres euros....

 

-No me parece normal. Porque luego los que esto defienden como vida de hermandad, ven los quinarios vacíos y no le dan importancia. Deseando que acaben los cultos para ver, ahora sí, la iglesia o la capilla llena para montar los pasos.

 

-Mira que eres puñetero, siempre estás con la escopeta cargá. Esto es del pueblo, y contra eso no haya quien pueda. ¿Entonces tú qué quieres, las cofradías llevadas por los beatos de siempre, sin que entre aire fresco en las hermandades?

 

-A ver si te vas a parecer tú a los que estaban el otro día criticando a la junta de su hermandad porque decían que solo se esmeraba en los cultos, y que nada más que querían triduos y quinarios, entonces, ¿qué van a querer solo, verbenas populares y excursiones?

 

- Si son baratas, jajajajajajaaaaa....

 

-Esa es otra, lo dispuesto que está el personal cuando el evento es gratis, cómo acuden. Pero si hay que pagar, todo son excusas. Hay que ver lo fácil que es tirar con pólvora del rey. Tiempo hubo en que los cofrades se rascaban el bolsillo para pagar los estrenos, hacían regalos que salían de su peculio particular, como si dijéramos, se pagaban sus caprichos de ver a la Virgen con una saya nueva, o pagaban aquellas flores carísimas traídas de sabe Dios dónde. Hoy cobran hasta la gasolina cuando van a Sevilla a comprar un encaje de oro, que sale más caro que hacerlo a mano en Bruselas.

 

- Hombre, hay que tener en cuenta la economía de alguna gente, y sería injusto tratar a todos por igual dentro de la junta de gobierno. Habrá gente de muy distinta posición económica.

 

-Y me parece muy bien que se tenga eso en cuenta. Primero es la economía de tu familia. Pero se hace de otra manera, que vaya a Sevilla el que pueda ir, o el que pueda, que done discretamente  el dinero como donativo...Pero que no se quede en los archivos de la hermandad la factura de la gasolina...ni la de la invitación a comer a cuatro personas por agradecer los servicios a una, coño, que con los años que algunos llevamos en esto siempre nos ha costado dinero todo. Aquí se viene a servir, no a servirse.

 

-Ahí no tengo nada que objetar. Coincidimos... Y entonces, si creéis que las cosas están tan mal, ¿por qué tú y los de tu generación no dais un golpe de autoridad y ocupáis los puestos de responsabilidad en las hermandades?

 

-¿Quién, yo? Y hablo por mí ¿Qué necesidad tengo yo de verme otra vez a los pies de los caballos? ¿Qué ganas de tener que leer  mi nombre arrastrado por el fango en Internet por simplemente opinar sobre cualquier nimiez? ¿Qué pensarían mis hijos, y mi mujer, y mis compañeros de trabajo? No, ni pensarlo. ¿No es esta la Semana Santa que al parecer hemos querido? Pues ahí la tenéis, para ustedes...

 

-No todos los jóvenes estamos de acuerdo con muchas de las cosas que pasan,  no todos somos así.

 

- Ya lo sé, y me consta de que hay gente como tú que veis en las cofradía más, mucho más que ven mucha gente, de tu generación y de la mía. Pero también sé que sois producto de vuestro tiempo, y de las dificultades que tendréis cuando os toque dirigir esto. Tal como están las cosas, si queréis hacerlo bien, con compromiso y respeto a los orígenes, no os arriendo las ganancias.

 

-En esto no tenemos diferencia, no hay discrepancia alguna, coincidimos plenamente.

 

Esto es como las críticas sin piedad que ha tenido que soportar el consejo, la mayoría de las veces injustas, injustísimas. Serán lo que se quiera, pero nadie puede decir que no hayan trabajado desde que tomaron posesión. Otra cosa es la mala suerte, o lo mismo que Felipe II, Toni no mandó sus naves a luchar contra los elementos. Ya tendrá recompensa el trabajo que están realizando, a parte de los chistes fáciles que se pueden hacer con los partes del tiempo que maneja el consejo...A ver cómo les sale el cambio de itinerario de la carrera oficial, y de camino se acaba con la sinrazón de las salidas y entradas de las cofradías de la Concepción colapsadas de palcos.

 

Nada que objetar. Coincidencia plena.

 

Como coinciden en tantas cosas. En que todo esto es más fácil de lo que creemos, en que falta sinceridad y sobra protagonismo, en que en la mezcla de juventud y experiencia se encuentra el futuro, y que o pasamos por un cernidor las cofradías, librándola de lo superfluo, o esto se nos irá de las manos, si no se nos ha ido ya. Hasta coinciden en percatarse de que ya es tardísimo y habrá que irse a casa, por muy a gusto que estén. Los dos cofrades se despiden haciendo corta la eternidad, con el desahogo en el alma, con la satisfacción de ver en el amigo el confesor que ni en sus hermanos de cofradía encuentran. Salen del bar enriquecidos,  como habiendo contribuido a nivelar la balanza del sentido, de la lógica que debiera reinar en las cofradías, reafirmados ambos en sus criterios a pesar de ser distintos, con el amor que le profesan a la Semana Santa a flor de piel y a flor de lágrima, en el cordial abrazo de despedida.

 

-Ea, hasta la vista entonces.

- Venga tío, hasta pronto....Ahhh, que no te lo he comentado, ya te contaré lo que pasó en una iglesia el otro día , una bronca horrorosa que tuvieron con el cura...Y no es del centro, ¿eh? Malpensao, que te conozco...

 

-¡¡¡Cuenta, cuenta !!!

 

Que no, que como llegue más tarde me matan, te lo cuento cuando nos volvamos a ver, si no antes, seguro que en la procesión de la Inmaculada......Adiooooossss...

jueves, 28 de noviembre de 2013

COMO ÁNGULOS COMPLEMENTARIOS (I)

Son cofrades los dos. Les separa una cierta, que no excesiva, diferencia de edad, pero les unen muchas cosas. Se conocen de toda la vida. Desde siempre la relación entre ellos se podría calificar de bastante más que conocidos pero sin llegar a la categoría de íntimos amigos. Y, aunque tienen una percepción muy distinta del acontecer cofradiero, se profesan sincero aprecio y mutuo respeto.


Pertenecen a cofradías distintas, y pese a sus diferencias de criterio cuando charlan de Semana Santa, lo hacen con sinceridad, sin tapujos ni paños calientes, mejor incluso que cuando lo hacen con gentes de sus respectivas hermandades o  de su más inmediato entorno, que suelen ser mucho más aduladores,  más agradadores, que siempre se adhieren inquebrantablemente, sin atisbo alguno de crítica, a lo que estos dos reconocidos cofrades digan, uno por lo que fue y otro por lo popular que es ahora en este mundillo gracias a su profesión. Por eso se tienen admiración, porque siempre se hablan con franqueza.

Hacía ya algún tiempo que no se veían y ayer se encontraron al cruzar la calle y como todo el mundo sabe que la eternidad es la despedida de dos cofrades en una esquina, pegaron la hebra, y después de media hora en pie hablando, acabaron tomando café  en ese bar tan poco cofrade que hay al final de la calle, de esos que huelen a lo que tienen que oler los bares, no a incienso a destiempo, bar elegido a conciencia para que no les importune ningún cofrade coñazo trayendo la última maldad, el último cotilleo vacuo como primicia, a las que somos tan dados, a lo que tantos y tantos holgados (por no decir holgazanes) se dedican por la calle Concepción. Y es que en esto de las cofradías hay muchos tontos con las tardes (y algunos hasta las mañanas) libres, qué envidia.

Y allí, en el bar, como es natural, el tiempo se fue diluyendo, esfumándose tan apaciblemente como solo ocurre cuando se está verdaderamente a gusto, cuando campea en torno a la conversación y al café o a la copa, la sinceridad y la tranquilidad de saber que lo que allí se hable no tendrá segundas interpretaciones, ni malintencionados dobleces. Lo que allí hablen se disolverá como el humo del tabaco que fuma, más de lo que debiera, uno de ellos.

- ¡Qué de tiempo sin vernos! ¿Cómo estás? (Dijo el de más edad)

-Bien, muy bien. Y es verdad; no nos vemos desde el desastre de la Magna...(Respondió el más joven)

-¿Desastre? Pues a mí me encantó. La pena es que lloviera el joío día diecinueve, porque sinceramente creo que hubiera sido algo memorable por el excelente ambiente que pude ver. Pero solo con lo que vi, como estaban los pasos presentados, los templos llenos, las calles a tentemonete, me ha merecido la pena. Ufff, Dios mío de mi alma, ¡cómo estaba mi Cristo!.

-Anda ya, si solo sirvió pa llenar los bares...Y tampoco tanto....Más gente había el otro día en la bendición, digo en la inauguración del Holea, con ministra y con su himno y todo...Solo faltó una salida extraordinaria. País de catetos y noveleros.....

-Y también sirvió para demostrar que cuando nos ponemos de acuerdo podemos hacer juntos grandes cosas lo digo por la Magna, no por Holea, jejejejeeee...

-¿Grandes cosas? Pero si para lo único que ha servido este magno despropósito ha sido para la bronca, para que hayan habido dimisiones, y no pocas; y para que se aproveche la coyuntura y cambiar algún capataz y poner a otro que resulte ser más familiar...Y sobre todo para poner a caldo al Toni. ¡Qué desastre de gestión!

-¿Desastre? mmmm... Puede. Pero qué callado estuvieron los que ahora tanto critican a este consejo con los desastres de consejos anteriores....Es que los hermanos mayores de hoy nada tienen que ver con los de antes.

-Será los de mucho, mucho antes, porque siempre ha habido de todo. Todavía me acuerdo de la presentación que se hizo en el anterior consejo de ciertos informes de las cuentas que recordaba lo de Groucho Marx, estos son mis principios y si no les gusta, tengo otros. Algunos, casi todos los hermanos mayores tragaron con todo, muchos  se lucieron, mostraron la verdadera cara de lo que tenemos.

-Es que ahora dejamos que cualquiera llegue a los más alto en las cofradías sin que tengan ni idea de esto, sin formación ninguna, algunos hasta sin gustarle este mundillo. Antes por lo menos ponían dinero. Ahora ni eso.

-Pues a lo mejor ese es el problema, que como ser hermano mayor antes daba tono porque se suponía que "tenían" dinero, ahora haya guantazos por serlo, aunque estén más tiesos que una mojama. Y eso, a mi entender, no debería ser así.

De alguna manera, en su interior, el más veterano de los dos admira la frescura, el desparpajo y la tolerancia que muestra el más joven, y piensa que con el acceso que por su trabajo tiene a los más jóvenes, haría un innegable servicio a las cofradías si les enseñara  que las hermandades son Iglesia y que tienen una vertiente espiritual que deberían potenciar.

-¿Y qué me dices del niñateo imperante? ¿Tú ves normal que nada más que estén pendientes de festivales, del costalito o de la trompeta? O de recoger dinero para la petalá de turno, o de ir pegando chillíos delante de la Virgen, trabajando solo en lo que les gusta y luego no tienes calzones de encontrártelos en ninguna misa...

-No todos son así, y a lo mejor esta deserción de los bancos de misa la culpa la tenéis los dirigentes de tu generación que no habéis sabido inculcarle el amor a la cofradía al mismo tiempo que el amor a los preceptos de la Iglesia, o incluso de muchos curas que se han despreocupado del cuidado pastoral de las cofradías, o por comodidad, o porque no ven en ellas el fervor religioso que se les debe suponer, ni el fruto apetecido, o porque algunos con razón, y otros sin ella, no nos pueden ni ver.

Los dos cofrades pasaron del café a la cerveza. En ese momento en la tele del bar estaban retransmitiendo desde Roma la clausura del Año de la Fe, y claro, no pasó desapercibido para ninguno de los dos, que se olvidaron del mundo  y seguían enfrascados  con la conversación de su imprevisto encuentro..

-Qué bueno el papa Francisco. Ya era hora de que un papa fuera humilde, que quisiera que la Iglesia mejorara y que se modernizara (comentó el joven)

-¿Que se modernizara?¿Tan trasnochada la veías antes y tan actual ahora? Pues mira la tele y fíjate que en la celebración los candelabros son los mismos, y con la Cruz sobre el altar, y los siete candeleros dispuestos como lo disponía Benedicto XVI, y el frente de altar, el antipedio, es el mismo que se usa en las grandes celebraciones, como en Pentecostés, por ejemplo, y veo un dosel cubriendo la troneta (dijo el otro, que no podía disimular su condición de viejo prioste) ¿Y no me querrás decir, que el papa anterior no quería que las cosas mejoraran en el Mundo...? ¿Más humilde? Pues a lo mejor se gastaba menos dinero usando, por ejemplo, los sillones que ya tiene el Vaticano y no mandando hacer otros nuevos. Lo que no puede ser es que para defender la magnífica labor de SS el papa Francisco se ataque al pontífice anterior. Además, me jode que el papa actual aparentemente le caiga tan magníficamente bien a según qué personajes y personajillos públicos y  según qué medios de comunicación que siguen satirizando, cuando no ridiculizando y siempre martirizando a un papa de la talla intelectual de Benedicto XVI. Somos Iglesia, y no podemos aplaudir o silbar a los papas según nuestro gusto. Son Vicarios de Cristo en la Tierra, con un nombre o con otro, más simpático o menos simpáticos, con más carisma o con menos tirón. Aquí lo que nos debe interesar es que gobiernen la nave de la Iglesia con el soplo del Espíritu, y buscando la santidad de él y la unidad de todos nosotros.

El más joven no apartaba la vista de la pantalla mientras apuraba la cerveza. De pronto se sonrió y preguntó cuando vio al Santo Padre Francisco con las reliquias de San Pedro en sus manos rezando el Credo:

-¿Habrá preguntado el papa a algún especialista si era correcto llevar así las reliquias?

Los dos amigos prorrumpieron al unísono en una sonora carcajada.

 Y como el tiempo iba pasando, ambos llamaron por teléfono a sus respectivas conyugues para justificar su retraso. La del más viejo ya estaba acostumbrada a las ausencias del marido por cuestiones cofrades. Pero a la esposa del joven, recién casados que están, la llamó el marido para tranquilizarla y justificar su tardanza. Ya se acostumbrará. Y como la imprevista tertulia iba para largo, quiso ponerla sobre aviso....  (Continuará)