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domingo, 11 de mayo de 2014

COFRADES EN INTERNET

ACLARACIÓN
Este artículo está escrito desde el viernes pasado. Así que no tiene nada que ver con nadie ni con ningún acontecimiento que haya podido ocurrir ayer sábado ni hoy domingo, ni con nada que haya podido leerse estos dos días en las redes sociales. Aclaro esto porque que hay gente muy susceptible que se la coge con papel de fumar. Un cordial saludo. Gracias por la lectura.

¿De verdad que los cofrades somos así? ¿Es la imagen que damos en la red nuestra verdadera imagen? ¿En serio que personalmente, que en privado, que en conciencia, opinamos como se lee en los foros de Internet?

Cierto es que siempre, o casi siempre, la murmuración, el run run, el critiqueo ácido, la metepuyas (con u),el chismorreo  corrosivo y sin piedad, el fraternal despelleje, los navajazos bajunos,  han sido y son emblemas, santo y seña de nuestra  lamentable y peor condición, más que humana, cofrade, como si fuera una cuestión genética. Aunque a la hora de la verdad, y de verdad, seamos solidarios y salgamos como una sola voz a defender a las cofradías, poniéndose en práctica, una vez más, eso tan español de que como el muerto es mío, lo mato yo, y que nadie de fuera se le ocurra venir a matarlo.

El caso es que no hay cuestión que se quiera debatir en cualquier foro o tertulia (siempre hay magníficas, recomendables y absolutamente indispensables excepciones) donde no se acabe a la gresca y donde el insulto no sea moneda común, por más inocente que sea el tema a considerar, por más intranscendente que en principio pueda parecer lo comentado. La idea más trivial, la opinión más simple, es suficiente para encender la mecha que haga arder las redes de internet.

De todo entendemos y todo lo expresamos con vehemencia. Si es del carnaval de Cádiz, parece que hubiéramos nacido en la mismísima plaza del Palillero. Si es de la Semana Santa de Sevilla, como si nos hubieran parido en mitad de la Campana a punto de entrar la Macarena. Si hablamos de El Rocío, como si nos hubiéramos criado debajo del puente del Anjolí o en el barrio de Las Gallinas. Si toca fútbol, supongo que igual, pero como soy ateo del deporte rey (aquí sí soy republicano) no estoy muy al tanto. Pero me malicio que será cuarto y mitad de lo mismo.

En las tertulias cofrades no se opina, se pontifica; no se critica, se insulta. Se da la sorprendente paradoja de que se criminaliza a quienes demuestran sabiduría y conocimiento, con un currículum envidiable en su cofradía  y encima se justifica a cualquier mindundi que poco o nada aportan a la Semana Santa, actitud propia de ignorantes que no admiten su desconocimiento. A veces hasta da miedo abrir el ordenador a ver con qué nueva trifulca nos vamos a encontrar.

Lo que aquí se ve y se lee merecería un estudio sociológico, sicológico, y a veces hasta siquiátrico. Hay quien critica, criminaliza rayando con el insulto, a personas que no conocen de absolutamente nada basándose en lo que algún enemigo de esa persona le haya podido contar, a saber con qué aviesa intención. La difamación tiene aquí un excepcional caldo de cultivo.
Todo es susceptible de ser rebatido, aunque no se tenga ni idea de lo que se habla. Toda idea tiene inmediatamente su réplica y su contrarréplica. 

 Capataces, músicos, priostes, sacerdotes, oficiales, hermanos mayores, son machacados sin piedad. Nadie se libra. Lo que sin duda es en potencia un excelente medio para conocer, para ampliar horizontes, muchas veces se convierte en el peor escaparate donde poder mostrar nuestro desconocimiento en tantos aspectos. Más de uno, quedando en evidencia, ha tenido que retirar de la red todo lo vomitado sobre alguna hermandad viéndose con el culo de su desconocimento al aire después de haberla vituperado.

Pero de todo lo criticable se lleva la palma en el ejercicio de sus funciones el ultrachoquerismo militante criticando a los que van (vamos) a ver cofradías a Sevilla. Porque aquí se podrá ir a ver corridas de toros a la Real Maestranza; se puede tocar palmas por Huelva en el debut de un rejoneador onubense; se podrá asistir a  la Feria de Abril ...Pero  que un cofrade de Huelva vaya a ver cofradías allí mismo es un crimen de lesa humanidad. Intolerable para algunos. Aunque luego en las tertulias de Internet se debatan continuamente asunto de cofradías de Sevilla, aunque los muros del Facebook de los cofrades onubenses rebosen de fotografías de pasos e imágenes de allí, a pesar de esto, no está bien visto que se vaya a ver cofradías a Sevilla, ¿habrá incongruencia mayor?

Está claro que cada uno puede criticar lo que quiera en las tertulias y en Internet, buena prueba es esta página donde se exponen ideas que no siempre puedan gustar; pero intentando dejar fuera el insulto y la prepotencia.
 Y es una lástima porque Internet nos ofrece posibilidades impensables hasta hace un par de años, pero la estamos convirtiendo en el estercolero donde verter las inmundicias que desgraciadamente lleva aparejado este tan especial y contradictorio mundo cofrade.

Con actitudes así  puede que ocurra lo mismo que sucede en el ámbito educativo, en la enseñanza, que los alumnos más brillantes no quieran demostrar su sabiduría ni sus pensamientos por miedo al bullying, al acoso escolar practicado por los más vagos o más torpes que no quieren aceptar la inteligencia o el fruto del saber y el trabajo de los mejores, y nos quedemos  sin opiniones que realmente merezcan la pena, y es un lujo que no nos podemos permitir. Además de que por la red campeen a sus anchas el insulto y la mediocridad de la que estamos haciendo gala, si antes no ponemos remedio.


jueves, 1 de mayo de 2014

EL NAZARENO NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA

Al Nazareno le pasa como al coronel de la novela del recientemente fallecido Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez: que no tiene quien le escriba...Que no tiene quien le escriba para bien, porque para mal, para verter sobre su hermandad todo tipo de maledicencias, mentiras y lo que es peor insinuaciones y medias verdades, parece que se haya abierto una veda. Se ha puesto de moda.

No es que uno pretenda que la prensa vuelva a aquellos tiempos en los que "desde un marco incomparable de belleza sin igual" todo era magnífico, todo esdrújulamente superlativo,  todo bellísimo, concurridísimo y piadosísimo, que para eso rimaba con generalísimo; donde todas las imágenes de Cristo eran de Martínez Montañés y las de la Virgen, de La Roldana; donde cualquier orfebrería era de plata, los bordados de Juan Manuel y nuestras dolorosas son ahora la Macarena que no las quemaron, qué va; sino que se la llevaron de aquí para Sevilla cuando la Guerra.... Pero tampoco es muy normal ni lógico este acoso y derribo que se trae cierta prensa local con determinadas (y siempre las mismas) hermandades, especialmente con la del Nazareno, que como todo el mundo en general (y a voces, reina escogida) sabe que todo, todito, todo, lo hace mal, muy mal, fatal, rematadísimamente mal.

 Aquí no ha habido colas en su besapié; aquí no se ha celebrado un quinario que siempre destaca por su más que masiva participación; aquí no se hace una labor de caridad que ya quisiera más de dos, de aquí y de allí. Aquí no se rinde de devoción una ciudad cada vez que su Señor mueve la túnica.... Nada de eso es destacable, solo lo negativo, que no dudo que lo haya, ¿pero solo eso?

 Desde hace un tiempo a esta parte proliferan  periodistas, pseudoperiodistas y opinadores que se están cebando con ella. No hay nada que  haga la hermandad del Nazareno que no se lleve un palito. Uno, no sé si por agradecerle a alguien cuatro cervezas o un par de cafés con torrijas en algún evento, o por ser agradaor, o hacerse el grassiosso, o ganar puntos delante de no sé quién, lo cierto y verdad es que dice que si el Señor no pasa por la Carrera Oficial es porque va solo...

Otro opinador aseguraba que desde que el Nazareno está solo en la Madrugada (como la película de Garci) lo que hace es "deambular" por las calles.

Y siempre salta un cojo, en este caso dos, pues precisamente ellos sí que saben de imágenes solas, huérfanas de devoción y deambulando por las calles. Y vamos a dejarlo aquí porque quien dice lo que no debe, y ellos lo han dicho con creces, escucha lo que no quiere. Y me podría hartar de decirles cosas que no querrían escuchar.

Pero lo más triste de esto es que se escribe , si no con la colaboración (o a lo mejor sí; o estoy seguro que sí) de gente cercana a la propia hermandad, incluso de dentro, que con tal de echar leña al fuego, u otra cosa más maloliente sobre ella y sobre su actual junta de gobierno, no dudan en mirar para otra parte e incluso aplaudir los puyazos que le dan.
Yo les rogaría a estos salvapatrias que dejen tranquila a la hermandad del Nazareno, que con sus cuatrocientos treinta y un años a las espaldas (pero de verdad, con papeles, demostrado) y con cientos de Madrugadas vividas sabe bien lo que se hace.

 Déjenla que se equivoque ella solita, que vaya sola deambulando por la Madrugada, sorteando los cristales que algún golfo tira a los pies de los penitentes, pisando colillas encendidas, oyendo detrás de los pasos la trifulca de dos borrachos que dirimen sus diferencias a botellazo limpio.

 Dejadla pasar sin que haya nadie en la calle que mire las insignias, dejadla pasar sola con la devoción del Señor rodeando su paso, siguiéndolo, acompañándolo en silencio, que quien está esa Madrugada en la calle está para lo que está, no como a las siete de la tarde que salimos a tomar café y de paso vemos cofradías.

Preguntadle, si acaso, a las hermandades del Perdón y la Misericordia cómo les va en sus nuevas jornadas. Mirad cómo ha crecido una; mirad lo acompañada que va ahora la otra.

Dejad sola a la hermandad del Nazareno incluso con la ausencia de cofrades que en ese momento ven cofradías en otro sitio, y que están en todo su derecho. Pero que luego no quieran arreglarle (o amargarle) la vida  disponiendo lo que tiene que hacer El Señor en la Madrugada. ¿A ellos qué les importará?

A más de una quisiera ver yo en este horario, cuando el frío cala los huesos, con el cansancio acumulado, casi el final de la Semana Santa, en el puente del Triduo Sacro con la gente yéndose de fin de semana, a contracorriente del ritmo normal del reloj, en una transgresión absoluta de una jornada "normal".

Dejadla que siga siendo ella, como siempre, que a ella no le importa. Lo anecdótico en la historia ha sido los años que pasó por la Carrera Oficial, lo de siempre ha sido lo de este año. ¿Hace daño a alguien no pasando por unos palcos vacíos, perfecto escenario ofrecido al gamberrismo? ¿Molesta a alguien? Y, ojo, que si hubiera que volver a pasar no ocurriría nada, no se iba a acabar el Mundo, no pasaría nada. Pero, ¿hay alguna necesidad? ¿Gana algo la Semana Santa de Huelva en su conjunto? ¿Gana algo la propia hermandad? Mirad, si no, cómo han ganado algunas recogidas acortando el horario de entrada, por más tempranas.

 Pero sobre todo dejadla tranquila ahora que muchas devociones quedan olvidadas hasta dentro de un año, mientras que el Señor vuelve a recibir diariamente, ininterrumpidamente, llueva o truene, haga calor o haga frío, la devoción de tantos que se postran ante Él y que no entienden de entresijos de cofrades, que viernes a viernes recuerdan en su capilla las señales de su Pasión, Muerte y Resurrección reflejadas en sus Cinco Llagas, y que seguro le será fiel otra vez acompañándolo cuando llegue una nueva Madrugada, cosa que por lo que se ve molesta a algunos. No lo soportan. Vamos que parece que les da hasta coraje. Y eso nunca lo van a escribir en sus soflamas. Solo van a resaltar cualquier hecho intranscendente que acontezca en su hermandad, pero que siempre será susceptible de ser criticado.

 Creo que en este tema se ha sido más que prudente. Pero todo tiene un límite. Y las cosas duelen, sobre todo cuando son injustas y las críticas infundadas vienen de quienes crees que son tus amigos, y saben de antemano y con creces el dolor que te van a causar, a ti, más que a la cofradía ( ¡qué más quisieran ellos!) y aunque te intenten poner paños calientes, estas cosas, por eso, duelen más, muchísimo más.


Y una aclaración final: No soy el Antipabilo, por más que coincida con muchos de sus asertos, por más que pueda estar de acuerdo en más de una cosa con él. Pero creo que lo único que consigue ese blog, el Antipabilo, es darle importancia al otro, al Pabilo, que es lo que ellos desde un principio han buscado. Además yo siempre firmo lo que escribo con mi nombre y mis vulgares apellidos. No todos pueden decir lo mismo. ¿A que no?

miércoles, 16 de abril de 2014

LA SASTRA DE DIOS



No me gusta usar indebidamente el, para mí, sagrado nombre de Dios. No se lo suelo atribuir a todo lo que no se refiera a Dios Omnipotente,  Padre y Creador. No soy seguidor de esa corriente que banaliza lo sagrado y usa y abusa de su Santo Nombre para llamar así, seguro que fruto de la devoción, a imágenes sagradas. No es Dios quien camina por nuestras calles; no es Dios quien agoniza en una cruz sobre los lirios de un paso.... Son imágenes sagradas de su Hijo Jesucristo y Señor nuestro. Solo eso. Y nada menos que eso. Pero no les llamemos Dios.

Aunque si hubiera que dar ese Nombre sobre todo nombre a una imagen de Cristo no hay ninguna duda que sería a la de Nuestro Padre  Jesús del Gran Poder al que Sevilla tiene por Señor, y a su morada en la Plaza de San Lorenzo como el centro donde a diario peregrina la fe de los sevillanos, y de los que no son sevillanos.

A Él sí que le cuadra el nombre. Esta sagrada imagen con rostro de Divino Leproso, a este bendito Cisquero de San Lorenzo, a esta portentosa imagen con el aspecto que profetizó Isaías "que lo miramos y no parece que sea hombre, de lo desfigurado"  paradojas de la vida, es el único a quien yo llamaría como Dios encarnado en la madera. Pero es una imagen, y como imagen que es, hay que terminarla, hay que humanizarla, vistiéndola y revistiéndola. Completando lo que comenzó el escultor.

Y Dios, en su divina y adorable providencia, ha dispuesto que una mujer de Huelva, una paisana nuestra, vecina de la Plaza de San Pedro, una mujer del pueblo, con la misma devoción que Marta y María, con la misma piedad que aquellas que le seguían en la calle de la Amargura, por su devoción , haya sido elegida para vestir, para envolver en lana de merino morada la silueta de todo un Gran Poder.

Doña Manuela Redondo, mujer cofrade, esposa y madre de cofrades, de buenos cofrades, soñó siempre poder vestir al Señor de Sevilla, "retirarse" de sus labores de costura confeccionándole una túnica a su mayor devoción, pero lo consideraba inalcanzable. No sabía Manoli que, a diferencia de tantas otras, la hermandad del Gran Poder, lejos de poner obstáculos, allana, limpia de dificultades el camino que conduce a la devoción del Señor. Por eso es la hermandad del Señor, porque acerca y no aleja, porque vela por su universalidad sabedores de lo que Él es capaz de suscitar en el corazón de la gente, sean de donde sean. Saben que no se acercan a su basílica movidos por apetencias, ni cánones, ni gustos ni parámetros cofrades. Ahí hay más, algo mucho más profundo que trasciende de lo cofrade.

 Por eso la hermandad del barrio de San Lorenzo no dudó ni un minuto en invitarla a cumplir su sueño de vestir al Señor cuando conoció su deseo.

Cuentan quienes allí estuvieron los días de prueba de la túnica a la Sagrada Imagen que había que ver a Manoli, que por lógica razón de edad ve limitados sus movimientos, colocarse de un salto a la altura del camarín con la agilidad de una cría; dicen que le temblaban las manos; aseguran que cuando por siete veces rodeó la cintura del Gran Poder con su cíngulo más que amarrar la túnica era su propia vida la que se amarraba al Señor, como al palo del navío que nos llevará a puerto seguro si desoímos y no atendemos a los cantos de sirenas.

Por eso cuando en esa hora íntima de la Madrugada Santa que precede al amanecer, cuando esta noche en Huelva el Nazareno se vea reflejado en la Esperanza, en Sevilla, el filo de la túnica trazada por Manoli para el Gran Poder irá midiendo la anchura mínima de la calle Bailén con su túnica nueva, con su poderosa zancada, antes de desembocar en el mar abierto de la Plaza del Museo y el alba del Viernes Santo dibuje y perfile sobre su fachada el mejor cuadro devocional, la más grande y mejor obra de arte que ningún museo soñara poseer: Al Gran Poder caminando acelerado hacia su Basílica por el sendero del alba.

Y algo de Huelva llevará en los repliegues de su nueva túnica gracias a la fe de una paisana nuestra que obtiene así el para ella milagro de poder vestir al Señor.


Felicidades, señora. A usted y a toda la familia Rodríguez Redondo que vive con esa íntima alegría de cofrades de ley estos inolvidables momentos. Y es que no hay homenaje mejor para un hijo que el que se le haga a una madre. Y coser para el Gran Poder es sin duda un homenaje... Y todo un honor. 

martes, 4 de marzo de 2014

LA MÁS SUBLIME SOLEDAD

 Hoy es Miércoles de Ceniza. Comienza la Cuaresma, la Santa Cuaresma. Tiempo de conversión , de reflexión, de meditación en silencio. Y eso es lo que este blog va hacer durante este tiempo, callar y pensar en la cercanía de la fiesta que da sentido a la vida del cofrade.

 Y para meditar, ¿qué mejor que mirarnos en la Virgen que parece meditar en silencio, en la Virgen de la Soledad, precisamente hoy que nos acerca su mano para que la besemos?

Con este artículo que aparece en el boletín de la Real Hermandad de Nuestra Señora en su Soledad quedamos emplazados para celebrar la Pascua Florida de Resurrección, motivo último y razón de nuestra Fe.
Hasta entonces, feliz y provechosa Cuaresma... 

Y aunque parezca una contradicción, gloriosa y feliz Semana Santa. A todos. 




Pocas imágenes habrán quedado tan imborrablemente grabadas en las retinas y en la memoria de los onubenses como la de la Virgen de la Soledad dispuesta en su paso para el Acto de Fe y posterior Procesión Magna, que malogró la lluvia. Pocas veces hemos visto tan sublimada la belleza de esta imagen, difícil tarea cuando siempre se nos muestra inmensamente hermosa.

Pero en este pasado mes de octubre, de agridulce recuerdo, los priostes de la hermandad dieron plenamente en la diana, acertaron de lleno a la hora de presentar  a la Virgen ante sus fieles, a los cofrades y al Pueblo de Dios en Huelva.

En esta ocasión, el Calvario del paso donde siempre se ha alzado esta portentosa imagen se transfiguró en altar, en figurado retablo dispuesto a itinerar. Sobre la peana de madera tallada y dorada, que más parecía un sucinto presbiterio para el altar de la Cruz, la Virgen se instituía sobre ella como la mesa propicia para el sacrificio. Sobre sus manos, patenas de nácar, una ofrenda de clavos y espinas; y su pañuelo, largo, inmenso, como su llanto. Sobre su pecho , la espada de plata flameante que hiere su Divino Corazón. 

No le faltaba ni le sobraba absolutamente nada. Su tocado entretejido con hilos antiguos y sabor de siglos, sabiamente plegado, ponían un sutil marco de tisú a la sublime belleza  de su rostro de marfil satinado, y con una toca tan transparente que matizaba el ébano rozado por el tiempo de su personalísimo manto, regio de castillos y leones , de granadas y de lises de Francia.

Las flores en las jarras que custodiaban a la Virgen y en el friso que ceñía el perímetro de la canastilla era una armoniosa locura de tonos morados, malvas y rosas que aportaba al paso una policromía que completaba una imagen de ensueño, que muchos queremos que se repita.

Viéndola de esta manera, tan renovadamente clásica, tan actualmente añeja, y como en la canción La Saeta de Serrat, el paso de la Soledad anda desde entonces pidiendo escaleras que completen, con el sudario y  la personalísimo detalle de la soga, tan de Ella, los elementos que arropan a la Cruz desnuda.

La Soledad volvió a demostrar que las cosas bien hechas le gusta a todo el mundo y crean afición, y devoción. Y que Huelva sabe apreciar la excelencia en las cofradías  a tenor de los comentarios unánimes, que mira que eso aquí es difícil, que causaba la visión del paso así presentado, hasta el acierto en el tono burdeos sanguino de los faldones.


Y es que esta hermandad de la Soledad, la que los mayores de la hermandad del Nazareno llamaban cariñosamente "La Chica", carne de nuestra carne, ha vuelto a demostrar que es capaz de reinventar un paso para la Virgen, porque nunca vimos una Soledad más sublime, y que ya no olvidaremos, como la Soledad que vimos en octubre por el Año de la Fe. La fe que ponemos en que vuelva a repetirse.

domingo, 2 de marzo de 2014

LO QUE SÍ; LO QUE NO

A modo de las célebres "pirindolas" de la página web Huelva Cofrade, y como sencillo homenaje hacia ella ahora que celebramos el décimo aniversario de su feliz irrupción en la Red de Redes (no se pierdan la excelente exposición de fotos en la Casa Colón), vamos a soñar con la Semana Santa que se acerca.

Hoy,  a las puertas de una nueva Cuaresma, cuando la espera  acaba y todo empieza; cuando el tiempo se precipita ya hacia los días deseados, cuando ya todo gira en torno a los sueños de cualquier cofrade, vamos a hacer una protestación de fe, una sencilla y sincera declaración de buenas intenciones de lo que queremos que sea esta fiesta, sagrada, pero fiesta al fin y al cabo; para que volvamos a reencontrarnos, cuando llegue, con la Semana Santa de siempre, sin deformaciones, con el lógico tributo al paso del tiempo y con las mejoras que la dedicación y el trabajo del cofrade aporta año tras año, perfeccionando, completando,  a su hermandad y por tanto enriqueciendo a la Semana Santa total.

Por eso, comenzamos, como en las protestaciones de fe en las funciones principales de instituto de nuestras hermandades, en el Nombre de Dios omnipotente, uno en esencia y trino en sus divinas personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo....

QUEREMOS:

*Que haga calor, mucho calor; tanto, que tengamos que buscar la sombra en la solana de la Plaza de San Pedro esperando la salida de la Borriquita; que los cirios se doblen en el cuadril de los nazarenos y que para ir a ver las recogidas solo tengamos que ir a casa a buscar un chaleco, pero finito, ¿eh?

*Que lo único que llueva durante tooooda la semana sean pétalos a los pasos de Virgen, y claveles enteros, si acaso, a los de Cristo, nunca pétalos, que no parezca que al monte del paso le hayan tirado un puñado de papelillos del último carnaval.

*Que el clamor se levante al paso de una cofradía popular, de barrio. Y que se oiga hasta el rodar de las lágrimas de emoción en las de silencio. Que se respete cada cosa en cada momento.

* Queremos el susurro, como de oración musitada, ante el crujido del ruán y la algarabía en el revuelo de una capa de raso o de terciopelo, parando, templando y mandando en la tarde, clara y alegre con adornos de alamares de sol.

*Queremos oir marchas, muchas marchas; pero alternando con silencios, porque nos gustaría saber cuándo termina una y empieza otra.

Queremos oir saetas, pero no queremos ver un festival de "Se llama copla" en un balcón. La mesura, la medida, debe seguir imperando en la Semana Santa.

*Quermos oir marchas nuevas, y también de las viejas. Todo cabe. Ni todos moros, ni todos cristianos; ni todas de esas nuevas de nombres retorcidos, ni todas de las de siempre; y si hay que abusar, mejor de las de siempre.

*Queremos escuchar las marchas de la banda, no las que silba el jartible de turno que desde que la marca la corneta, se apresura  a anunciar en voz alta el título, como si estuviera participando en "Ahora caigo". Callaíto se está más guapo.

*Queremos ver las imágenes bien vestidas, no disfrazadas para poner de manifiesto el virtuosismo de nadie. Para eso está la papiroflexia y la alta costura, y para jugar a las muñecas ya está el equipo de maquillaje de la Señorita Pepis.

*Queremos ver buenas chicotás, incluso largas si hiciera falta; pero no eternas. No hace falta esfuerzos titánicos, no hay nada que demostrar, ni ningún record que batir. Solo pasear en triunfo a Cristo y a su madre. ¿Nos parece poco?

*Queremos ver andar los pasos, con paso largo los de Cristo, sobre los pies en los de Virgen, y que el tiempo se pare en una revirá; que nos haga soñar, pero no dormirnos, queremos soñar despiertos, porque ver alejarse un  palio por su trasera es un sueño que se aleja.

*Queremos oir al capataz llamando a su cuadrilla para levantar el paso. Pero el pregón que lo dé el pregonero el Domingo de Pasión en el Gran Teatro. Manolo Santiago solo ha habido y habrá uno solo en la historia.

*Queremos ver buenos arreglos de flores, no una exposición de Interflora, que no queremos que los pasos se conviertan en un escaparate de Floralia 2014.

*Queremos ver cofradías tranquilamente en cualquier esquina, al pie de cualquier acera, en nuestro palco, queremos que los nenes y las nenas dejen de dar por culo; y a tenor de esto, ya que estamos y de camino, queremos recordar a los padres de estas criaturas que la Carrera Oficial no es una guardería y que sus calles se cierran al tráfico para que por ella puedan desfilar ordenadamente las cofradías, no para que sus campeones y princesas campen a sus anchas acosando a los nazarenos para que les den cera, estampas, o lo que haga falta, y corriendo y molestando entre las filas.

*Queremos horarios ajustados a los itinerarios, cofradías caminando con pulso, con ritmo y cadencia de paso , no la eternidad esperando en una esquina.

* Queremos que la Carrera Oficial no se convierta en un comedero de pipas, vamos, en un pipódromo, que el ruidito de las pipas devoradas con inusitada fruición también rompen el silencio, y cuyas cáscaras escupidas con virulencia ensucian la carrera y contaminan. Las alfombras de semillas en el suelo son más propias del Corpus, y de otras latitudes. A comer, a los bares...O a casa.

*Queremos oir los vivas salidos del corazón, no coreografías repetitivas; piropos espontáneos, no una clac de teatro, no queremos ver emociones de plástico, ya ensayadas, delante del paso. Y no habrá que recordar que el último tramo de una cofradía es el de los ciriales, no el de los fotógrafos... Y ahí quedó, las tres patas del trípode al suelo por igual....

*Queremos que estos cuarenta y pocos días que nos separan de la Gloria, sean otros tantos propósitos de acercamiento a Cristo, a través de la mediación de la Virgen. Queremos los cultos llenos, largas filas en la protestaciones de Fe. Pero también queremos prestes detrás de los pasos.

*Queremos un Jueves Santo azul,  pleno de mantillas y sagrarios.

*Y queremos la ciudad vestida de fiesta, con colgaduras en sus balcones, tomada sus calles por la gente, ríos de gente al encuentro de las cofradías, y los bares llenos, y que al camión de las hamburguesas que ponen en Pablo Rada se les funda las luces, y las heladerías abiertas, y al tío del coqui con su bandeja que no dé a basto y olor a calentitos y a aguardiente una mañana del Viernes Santo que deseamos luminosa, como las de casi siempre.

*Y queremos emocionarnos con lo de siempre; pero dejando una rendija abierta a la sorpresa, a nuevas emociones, una Semana Santa menos reglada, más dispuesta al asombro de lo nuevo, siempre que esté bien hecho.

*Y por fin queremos... queremos que llegue ya.


Esta es nuestra fe, esta es la fe de una ciudad que nunca luce más radiante, más viva, más abierta, y que es mucha más Huelva cuando llega la Semana Santa. No te la pierdas.

miércoles, 26 de febrero de 2014

LA RE-RECONQUISTA



Como dice el refrán refiriéndose a los días, cada cuaresma también tiene su afán, y no precisamente santo, no un santo afán. Yo más bien diría que cada nueva cuaresma conlleva un nuevo despropósito, una nueva majadería que no me cabe duda que no es por casualidad que aparezca y se airee precisamente en estas fechas. Estas jangás, normalmente procedentes del mundo de la política más casposa o de su entorno más inmediato, como las golondrinas de Becquer, vuelven  siempre por primavera de nuestro balcón sus nidos a colgar.

Ora que un tal Montoya (sin premio) publique con la generosísima subvención del último gobierno socialista de Extremadura un libro con imágenes literalmente pornográficas de Cristo, la Virgen y los Santos, ¿se acuerdan?; ora que una vicepresidenta del Gobierno de España, peperísima ella, pronuncie el pregón de Semana Santa de una castellanísima ciudad, y luego suprima la restransmisión de la Misa de Nochebuena desde Roma en la televisión pública, todos los años nos encontramos con algo que golpee con dureza la línea de flotación de la coherencia, de la lógica. Basten los dos ejemplos citados, por no alargarnos.

Pero el nivel de la carajotada con que la Junta de Andalucía nos quiere sorprender en este tiempo, antesala de la Cuaresma 2014, no tiene parangón con nada, parece que se pretende batir todos los records de la estupidez y de la estulticia. ¿Que no se lo creen? Lean, lean esto : El Gobierno andaluz quiere expropiar la Mezquita-Catedral de Córdoba a la Iglesia Católica. ¿A qué es bueno?, ¿no?

Resulta que como en Andalucía no hay otros problemas,  en vista de que no hay paro, y de que disfrutamos (a la tarde, calé) de esa tercera modernización EREdada de D. Manuel Chavez antes de que saliera por patas a Madrid para aforarse como senador y dejarle el cortijo por el procedimiento digital (o sea, a dedo) a Doña Susana Díaz, pues no tenemos nada mejor que hacer que desamortizar la Mezquita de Córdoba a los católicos para entregársela a los musulmanes. Vamos, que lo que quieren hacer es una nueva Re-Reconquista.

Parece que todavía algunos no se han enterado, consecuencia sin duda de la LOGSE, que cuando los simpáticos y pacifistas moritos cruzando el estrecho arrebataron Córdoba en una sangrienta batalla a los cristianos en el año 714, la que luego fuera su mezquita, antes, ya era una iglesia católica, que volvió de nuevo a serlo cuando el Rey Santo, D. Fernado III, la gana por fin para la cristiandad.

Pero nada, que no se quieren enterar (yé-yé) que la Historia no se puede cambiar al antojo de cada uno.
Y me ha vuelto a sorprender el silencio de tanta gente, que ante cualquier gilipollez de menor envergadura se arranca al cuarto de vuelta y se pronuncia antes de que Jon Wayne saque sus pistolas. Y para alguien que se pronuncia, como la Sra. Rubiales, Dª Amparo (cuya mano beso), y a quién tengo por moderada y sensata, mejor que no hubiera hablado para decir que "si los católicos llevan dieciséis siglos disfrutando la Mezquita, llevan dieciséis siglos haciéndolo mal" (sic).

Hay que ver lo que le mola a la progresía de salón, a la gauche divine un subsahariano, preferentemente islamista. Es para estudiar en alguna universidad de la cuerda, de las que hacen esos estudios estadísticos absolutamente inútiles y nombran doctor Honoris Causa a cualquiera, el efecto placebo que ejerce sobre ellos todo lo que no sea católico. Hasta las de Femen, sí hombre, esas señoritas con las domingas al aire que se vuelven pudorosísimas, cual monjitas ofendidas, cuando tienen que defender la libertad de la mujer islamista, a las que su religión lapidan por conducir, tener cuenta en Internet o flirtear con un maromo que no sea su muy moro marido .....Vamos, que no tienen ovarios para zarandear a un imán de ochenta años en una mezquita, como hicieron con cierto cardenal de la Iglesia Católica. Porque para esta gente una mujer con mantilla española un jueves santo es símbolo de la opresión oligárquica de la represión fascista y la Iglesia, Franquismo puro...Pero una magerebí con su pañuelo por la cabeza y la ropa hasta los pies es una respetabilísima (que lo es) seña identitaria de su ancestral cultura que bla, bla, bla,.....

Pero a lo que vamos, que en pleno siglo XXI pretendamos ahora hacer la Re-reconquista de la Mezquita es como si fuéramos a Hispanoamérica a volver a quedarnos con las catedrales, conventos , obras de arte y riqueza que dejamos allí (nunca tanta como robamos), seguro que ya hubiera salido alguien, y con razón a frenar esta memez. Pero en el caso que nos ocupa, no. Nadie ha mandado parar semejante idiotez.

Con esta sinvergonzonería cargada de demagogia, más que barata, regalada, se quiere contentar a una plataforma que promueve el uso cívico del sin par edificio de la Mezquita, plataforma, mire usted por dónde, que además de estar subvencionadísima por la Junta, está estrechamente relacionada con aquel engendro del mejor y más buenista zapaterismo como fue la Alianza de Civilizaciones, una excusa más que perfecta  para regar de millones a los países hermanos (más que hermanos, primos, por lo gilipollas que somos dando lo que no tenemos a quienes peor nos quieren ). Y encima,  como los malísimos actores españoles en la gala de los premios Goya (esta vez el premio se recoge a la salida) mordiendo la mano que les da de comer.

Y no se lo tomen a broma, porque como sigamos así la próxima será que la Diputación Provincial de Huelva, como dueña que es del templo, pida que le devuelvan la Catedral de la Merced para desacralizarla y poner allí, un poné, un observatorio del jamón y la gamba, porque hay que ver lo que les pone a esta gente una cosa que antes haya sido una iglesia, o un convento, y ahora sea pongamos que una hospedería, y si en la capilla del convento ubican el comedor, ya es el no va más. Es que se pirran con eso de comer al lado de un retablo dorado pero sin imágenes, ¿no está la sede del gobierno andaluz en el antigiuo seminario hispalense de San Telmo,  antes palacio de los Montpansier?.

 También es previsible que la Diputación de Sevilla pida expropiar la mismísima  Giralda, para desmontarle el cuerpo de las campanas que le añadieron los cristianos y poner allí el centro de interpretación del cuscús...Y así, de esta manera, tenemos entretenidillo al personal, y si con esto no basta, pues nos traemos los restos mortales de Antonio Machado mientras ignoramos a su hermano Manuel, tan poeta como, o incluso mejor, que él.


Siempre que leo esta sarta de despropósitos no tengo por menos que acordarme de mi abuela Carmen (q.s.g.h.), que de seguro hubiera dicho aquello tan suyo de "Señor, Señor...Cuántas tonterías hay que oír...Cuántas cagás...y el agua lejos. Tan lejos como está la cultura de una Europa cristiana de la cultura del Islam, y a quienes cuatro abombaos les quieren regalar la Mezquita de Córdoba mediante una Re-reconquista subvencionada. 

martes, 25 de febrero de 2014

EL PRIMER GOZO



Luego vendrán más, muchos gozos más. Sentiremos el escalofrío al besar el pie de un Cristo, o la mano de una Virgen; pasará ante nosotros como un gozo adelantado la intensidad de lo que está por venir en el pregón del último domingo de la espera; la emoción hará que nos pongamos de puntillas sobre nuestra fe al escuchar la primera Marcha Real al salir un paso, o al ver que se nos acerca la primera cruz de guía. Pero el primer gozo, la primera emoción de la Semana Santa, es la contemplación por vez primera del cartel que la anuncia.

Acertó de pleno quien sencillamente definiera la esencia de un cartel como un grito pegado en una pared. Y ha acertado de lleno el potente grito que para el cartel de este año ha pintado el artista beasino D. José Luis Delgado Blanco.
No debe ser nada fácil concretar de un solo golpe de vista, en ese pregón de los pinceles que es el cartel, la composición de algo tan abierto, con tantos perfiles, con tantas y tan distintas posibilidades creativas como ofrece la Semana Santa de Huelva. Pero este extraordinario artista onubense lo ha conseguido magistralmente.

Lejos de abigarrados collages, de reiterativas escenas, aunque lleno de simbolismos que lo enmarcan, la imagen del Nazareno surge como un aldabonazo morado que centra la idealizada escena donde el Señor no camina, sino que se nos muestra entronizado, omnipresente. El autor, en palabras suyas, no lo ha querido representar en ningún momento del itinerario en su Madrugada única, ha querido mostrar a la devoción de la ciudad como si trascendiera de lo puramente cofrade, elevándolo por encima del propio tiempo penitencial,  eternizándolo en el tiempo y en la historia más allá de la Semana Santa, como alzado sobre la atmósfera cálida de la ciudad y como si le sirviera de peana el propio nombre de Huelva.

 La iglesia de la Concepción, con el aspecto exterior de antes de la restauración, casi de color siena, sirve de fondo para la escena del más puro sabor cofrade que refleja el paso de la Virgen del Amor, de esa gracia de Huelva bajo palio que rodeada por el calor del gentío se recrea en la suerte de la tarde del Lunes Santo.

 Al fondo de la escena, un guiño al fervor concepcionista onubense en el azulejo con la Inmaculada en la fachada de su parroquia, emblema de la ciudad y corazón de las estaciones de penitencia.

Completan la escena los símbolos de la Victoria y la Esperanza que sostiene un angelote, una estrella y un ancla, la guía y el áncora a las que se aferra la devoción mariana onubense.  Cerca, un arcángel erguido sobre un pedestal de mármol nos muestra al Santísimo Sacramento en una custodia de asiento, y se apoya en una tarja con la alabanza a la Eucaristía.

 Ya detrás, casi intuida en el cielo de Huelva, como descendiendo  en su mañana de agosto, la que es nuestra Reina y Señora, la Virgen de la Cinta contempla la escena en este año en el que celebramos el cincuentenario de su patronazgo sobre su pueblo.

Se da la circunstancia, no sé si conocida por el pintor del cartel, que en este año de gracia de dos mil catorce, se conmemora también el setenta y cinco aniversario de la procesión que protagonizaran conjuntamente la imagen del Señor de Huelva junto con la Virgen Chiquita, como acción de gracias por el término de la Guerra Civil española. Y si el pintor no era conocedor de esta circunstancia, bendita casualidad, porque en las cosas de Dios, no creo en las coincidencias fortuitas.

Cierra la composición el celaje azul cruzado por una filacteria formando un arco deprimido cuyos extremos parecen enredarse, por un lado, en el Ave Fénix de la Placeta; y por otro, en la veleta de la torre de la Concepción.
La escena toda la envuelve la mejor luz dorada de las tardes de cofradías; o del celaje del amanecer de cualquier Viernes Santo, momentos donde se muestran los mejores colores de la ciudad. Hasta casi podemos percibir en la atmósfera recreada el olor a incienso que precede al paso de la Virgen del Amor y de las flores que lo adornan.

Huelva ya tiene cartel que anuncie la Semana Santa. Y un cartel que rezumando sabor cofrade nos acerca,  nos predispone a vivir el encuentro con la belleza en esos días santos, y que por tanto nos acerca a Dios, de donde procede toda belleza, y que se refleja en la hermosura de la escena que preside la portentosa imagen, tan fidedignamente lograda, de Jesús Nazareno.

Inapelable acierto del Consejo al confiar el cartel a D. José Luis Delgado Blanco, e incuestionable maestría la demostrada por el artista en la pintura presentada. Enhorabuena a la Semana Santa de Huelva. Así, sí.