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martes, 21 de abril de 2015

LA PIEL DEL MAR


"Dónde está , Señor, la Justicia de los que esperan, de los que mueren por llegar al norte, los ahogados de cansancio, los que no tienen padre, ni madre, ni patria, ni casa, ni silla para sentarse, los que no tienen familia, los que no tienen ni tumba? Si levantamos la piel del mar, veremos muchos de ellos allá abajo"
                                                        
                                           CARLOS HERRERA CRUSSENT
                                                    
                                            (De su pregón de Semana Santa)

Lo que está pasando con la inmigración en el mar Mediterráneo es, efectivamente, para que se nos caiga la cara de vergüenza a la Humanidad entera. Estos miles de muertes gratuitas, día sí y día también, es para hacer sonrojar a cualquiera, para ablandar hasta el corazón más duro, si es que no se es político, claro, que entonces lo que se tendría dura sería la cara.
Porque lo que más sonroja y más vergüenza da es leer o escuchar las declaraciones de los dirigentes de los organismos internacionales. Para vomitar.

Resulta que la ONU, por poner un ejemplo meridianamente claro de insolvencia manifiesta, insta a Europa a que ponga fin a esta sangría humana. Y Europa, que sigue mirando para otro lado, corre la bola a Italia y a España. ¿Y ellos, la ONU, entonces para qué están? ¿Alguien me dice si esta organización ha servido alguna vez para algo serio?¿Ha sabido o podido acabar con alguna dictadura en el mundo? ¿Ha parado alguna guerra con sus Geyperman azules? ¿Para qué tener tantos embajadores de buena voluntad, normalmente artista progresistas, solidarísimos, que se hacen la foto en África con ropa (con look) de safari con un montón de negritos alrededor, en un descarado postureo mediático?

A ver si se deja de reunir urgentemente a la mesa de gobierno y a hacer declaraciones que ya nos sabemos de memoria y actúa sobre el origen del problema, desde su raíz, acabando con las mafias que se lucran con estas muertes, sobre los gobiernos, normalmente corruptos, que les importa un bledo lo que le pueda pasar a sus ciudadanos, y sobre los estados islamistas que al imponer el terror como forma de gobierno hacen que se huya en estampida buscando la libertad en Europa en un camino sin escapatoria que los llevan del hambre,  del miedo a la muerte, a la muerte segura.

Aquí, hasta ahora, el único que ha tenido estolones para llamar a las cosas por su nombre ha sido el papa Francisco, que no ha tenido complejo ninguno en denunciar esta masacre y decir que esto es una vergüenza para la Humanidad (y que lo de Armenia fue un genocidio).

Y en esas deberíamos estar, avergonzados como seres humanos viendo cómo mueren, ahí al lado, cerca de nuestras playas llenas de turistas, tantos seres humanos...y viendo cómo se va desecando el mar a base de cadáveres.


Y la ONU con Europa  jugando al "tú la llevas". Qué pena.

jueves, 16 de abril de 2015

LOS FLISCORNOS DEL APOCALIPSIS


No sabía yo que hubiera un CIS por lo cofrade, o mejor dicho un CISYC, que traducido resultaría Centro de Estudio Sociológico y Cofrade. Más que nada lo digo a tenor de la cantidad de encuestas, resúmenes y valoraciones de todo tipo que han ido apareciendo en los medios de comunicación, más concretamente en la prensa morada, en toooooda la prensa morada, en periódicos de derechas, de izquierdas y mixtos jilgueros.

 En cuanto las sillas de la carrera oficial se fueron cerrando tras el paso de la Soledad, han ido apareciendo en cascada, en tropel, a fila de tres en fondo, las más sesudas encuestas sobre la Semana Santa. Y con tal prontitud que no parece más que estuvieran escritas antes del Viernes de Dolores, por lo menos.

 Es como si hubiera un Sigma Dos, una Metoscopia en versión cofrade, una Capiroscopia personalizada para nosotros solos donde se preguntara al capilliteo militante cuestiones tan agudas como cuál ha sido el paso que mejor iba de flores, cuál la Virgen mejor vestida, cuál la mejor banda de música....Como si esto fuera un concurso, con argumentos más propios de tertulias de barras de bar  alrededor de un plato de habas enzapatás, o de internet.
  
Y, además,¿por qué se han quedado solo en éstas? Ya puestos, podríamos hacer otras encuestas. Un suponé, una encuesta para la elección de Miss Cofrade de entre las nazarenas que a cara descubierta, melena al viento y con el capirote debajo del brazo, como un ramo de flores, han paseado su belleza dando capazos por calles y plazas sin ningún pudor. O elegir a Mister Macizo, al costalero que, con el costal calado hasta la nariz, haya hecho la corría desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección. O una encuesta para otorgar La Pipa de Oro (qué malamente suena esto) al titular del palco donde más y con más fruición se haya consumido esta, al parecer, tan deliciosa (y barata) semilla del girasol, y a quien más lejos y con más fuerza haya escupido las cáscaras, con mención especial si ha logrado alcanzar los respiraderos de algún paso. O quizás cuál ha sido el capataz que para levantar el paso haya hecho el pregón más ripioso (Manolo Santiago  hay, hubo y habrá solo uno). O cuál ha sido el más virtuosísimo vestidor que le haya puesto a la Virgen más vueltas de encajes utilizando más kilos de alfileres. O esa saeta que empieza por seguiriyas, sigue por martinetes y termina por peteneras. Es decir, media hora el paso arriao.  Qué sé yo...

Porque luego, estos mismos que publican esas encuestas se extrañarán de que la Semana Santa camine, o mejor dicho, se despeñe a velocidad de vértigo en el vacío de una fiesta totalmente mercantilizada, donde las más de las veces, por lo menos aparentemente, Dios no está ni se le espera.

Discutimos nimiedades, minutos de paso por Carrera Oficial; nos pegamos codazos por ir en la presidencia de los pasos (algunas presidencias forman ya auténticos tramos); nos enfrascamos en luchas de poder como si nos fuera la vida en ello, imitando y haciendo nuestro lo peor de la política. Cada vez vemos más gente vestida de calle delante de los pasos, y cada vez menos detrás de promesa. Pretendemos arreglar la paja en el ojo de una cofradía ajena y no vemos la viga en el ojo de la nuestra. Salimos a ver cofradías como un espectáculo,  por eso muchas crónicas del día después parecen críticas teatrales, solo nos fijamos en el papel de celofán.  

Por eso, más que un CISYC, urge la creación  de un CIC, un Centro de Investigaciones Cofrade que pudiera aclarar tantas cosas que afectan a nuestra Semana Mayor y que la están deformando de tal manera y a tal velocidad que en ciertas ocasiones cuesta reconocerla. Y no quiero dar la impresión de tener una visión catastrófica de la Semana Santa, pero la realidad es la que es. Aquí, en Huelva, todavía podemos salvarnos, aún no han sonado las trompetas (ni las cornetas, ni los fliscornos) del Apocalipsis. Pero en otros sitios cada vez lo tienen más difícil.

 Por eso a ver si el CIC investiga, por ejemplo, ¿por qué los mismos que no guardan silencio, esos niñatos y no tan niñatos, tanto pijos como canis, que no se callan ni debajo del agua al pasar un paso de cristo después mandan callar para escuchar la banda que lo acompaña?¿Por qué lleva más gente grabando con móviles detrás una banda que un paso? ¿O por qué las procesiones se están pareciendo cada vez más a una romería, solo que con la gente vestidas de chaqueta, en vez de corto, pero con la misma Cruzcampo en la mano? ¿Por qué solo se visten de nazarenos los niños, por qué a un tío de treinta años le molesta el cartón del morrión en la cabeza y no le molesta el costal?¿Es necesario que a los nazarenos adultos le acompañe media familia en animada charla, se van a perder?¿Es normal que hayamos visto un servicio de catering en los palcos, se habrá visto catetería más grande? Y así hasta el infinito; y más allá. Mira si tiene trabajo el CIC. ¿Será por hacer encuestas?

No es que sea responsabilidad de la prensa eso que parece estar pidiendo a gritos nuestra Semana Santa:  FORMACIÓN Y EDUCACIÓN.

 Pero si en vez de gastar energías en preguntar lo obvio, y que es además tan subjetivo, "¿quién será el sabio que entienda estas cosas, el prudente que lo sepa?" (Oseas 14:9) y  se empleara en crear una corriente  de opinión favorable a corregir estos vicios seguro que haría un gran servicio.

Urge la formación, sí. Sobre todo ante ciertos comportamientos  que hemos visto más veces de las deseadas en algunos nazarenos. Y para arreglar esto no hace falta aprenderse de memoria el Catecismo de Ripalda (qué bonito), ni hacer ningún cursillo, ni celebrar Misiones Populares. Solo tener un poco de sentido común y saber que al ponernos la túnica adquirimos ciertos deberes. Concienciarnos de que la colaboración en el orden y la compostura contribuyen a la credibilidad de nuestra manifestación de fe  y al esplendor de la cofradía en la calle.

Pero no se puede esperar mucho cuando hay hermandades (literal) que dan de alta a sus nuevos miembros sin exigir tan siquiera la Fe de Bautismo (como para exigirles una mínima catequesis), que la pela es la pela; cuando muchos hermanos salen por primera vez sin que antes hayan mantenido con nadie ninguna reunión donde se les indique qué es esto de vestirse de nazareno; cuando ya ni en el dorso de la papeleta de sitio vienen las normas de comportamiento. Y si vienen nadie las lee. Porque nos interesa más la cantidad que la calidad.

Y lo de la educación, batalla perdida pongamos como nos pongamos. Eso solo tiene solución con lo que se aprenda en casa, y en la reforma de la reforma de la contrarreforma de la ley de la Logse.


Qué buena ocasión para debatir este fin de semana en Málaga, en las I Jornadas Andaluzas de Comunicación Cofrade, y dejarnos ya de encuestas donde la respuesta, pregunte lo que se pregunte sobre cualquier aspecto de las cofradías, capataces, flores, bandas, estrenos..., siempre será la misma: La mejor, la mía. O sea, la de cada uno. ¿Para qué perder el tiempo?

viernes, 10 de abril de 2015

EL ELOGIO DE LA LOCURA



Hoy hace una semana. Sonaban las campanas en el mediodía desde la torre de la Concepción. Era la hora del Ángelus. El paso de palio, azul y oro, blanco y plata, de María Santísima de la Amargura apuraba los últimos minutos de una emotiva, larga y espléndida Madrugá.

La Banda de Música de las Mercedes de Bollullos  enlazaba la marcha Triana de Esperanza con el estribillo de Pasan los Campanilleros en el preciso y precioso instante en que caían, como llovidos del cielo (y esta lluvia sí que nos gusta) un torrente de pétalos de flores, una interminable cascada de colores sobre la Virgen, mecida, alzada en el aire de la mañana como una bandera de devoción en una valiente y eterna chicotá; poderosa, sublime, gloriosa...

En la puerta de la iglesia los últimos nazarenos, con los ojos fijos en la trasera del paso dispuesto para la recogida, se resistían a entrar en el templo, nadie se quería perder el momento único, radiante de sol, brillante de luz, de la despedida de la Amargura. Momentos tan de Ella, tan nuestros, tan de cada mediodía de Viernes Santo en Huelva...Tan de su hermandad.

Uno de esos nazarenos, logrando zafarse del gentío que acompañaba a la Virgen hasta su casa, entra por fin en la parroquia quitándose el antifaz y refiriéndose a la cuadrilla de costaleros de la Amargura exclamó sin dirigirse a nadie, como si hablase consigo mismo en voz alta: "Estos tíos están locos".

Y es que no hay definición más exacta ni puede haber elogio mejor. Nunca nadie dijo ni proclamó una alabanza mayor ni más certera a los costaleros que tienen la dicha y la gloria de llevar a la Virgen de la Amargura.

Porque decidme si no es reflejo de una locura de amor, mil veces demostrada a la Reina de la Madrugá, lo que derrocháis cada Viernes Santo. Decidme cómo llamaríamos al pundonor y a la vergüenza torera de la que siempre hacéis gala para honrar de esa manera a esta Celestial Capitana que hace que la llevéis a la recogida como si pesara menos que cuando salió. Cómo llamaríamos entonces a esa entrega sin medida debajo de sus trabajaderas: Sencillamente locura.

Porque hace falta ser artilleros de ley para bregar con la artillería pesada, en belleza y en kilos, del paso de la Amargura.

Si ya es casi una heroicidad salir en la Madrugá, luchar contra los elementos de la transgresión horaria, cuando el que más y el que menos lleva ya en el cuerpo el cansancio acumulado de una Semana Santa que empieza a terminarse, cuando una parte de ti busca el descanso pero vence la otra que te arrastra al esfuerzo, revestido de gozo, de meterte en la bodega de un galeón, y qué galeón, para que navegue por la ciudad en esa noche mágica, única, ancestral, aunque pocos sean realmente conscientes de su dureza, y más si se vive de costalero.

Pocos saben de los momentos de desaliento, cuando más pesan los silencios de la noche, que no la soledad. Incluso ante la indiferencia de los que en su legítimo derecho van a ver Semana Santa en otros lugares y pasan de puntillas sobre nuestra Madrugada, como si la ignoraran.

Si, como dijo el poeta refiriéndose a la Semana Santa "la vida es una semana", entonces la Madrugada es como la vida misma resumida en ocho horas de procesión, desde las cuatro de la mañana hasta el mediodía. La Madrugá nace  con expectación, como un niño, como una niña deseada. Pero pronto crece, sufre los avatares propios de la vida, caen los kilos, y se recrudece la pelea debajo del paso.

Pero en la más honda negrura de la noche, en la más profunda oscuridad, sabemos, y vosotros mejor que nadie, que la claridad nos espera en la Plaza XII de Octubre, en el Muelle, como decían los viejos de la hermandad, y que todo volverá a renacer con el clamor de la calle Marina, y en la Placeta, y en Méndez Núñez... Porque sois conscientes de que caminando bajo su manto azul se alcanza la recompensa, como cuando se acaba la vida y se alcanza el Cielo deseado, vosotros nos hacéis tocar el Cielo con las manos en una apoteósica recogida. Y como a todos nos gusta, con la desmesura que os caracteriza, como siempre la habéis entendido y sin ningún tipo de complejos. Por eso sois los elegidos.

Siempre he abominado de hacer distinciones entre las dos devociones, Cristo y Virgen, de una misma hermandad, de cualquier hermandad, donde ambos grupos se ignoran o incluso compiten en no sé qué absurda guerra, porque eso será lo que se quiera menos hermandad. Y nosotros pertenecemos a una donde la imagen del Señor acapara el fervor y la devoción mayoritaria no solo de la cofradía, sino de la ciudad entera. Por eso es mucho más meritorio vuestro trabajo.
Sois nazarenos  con la distinción especial de ser además costaleros de la  Amargura, como el mejor timbre de gloria, como un honrosísimo blasón de nobleza, ¿os parece éste poco título?


Quizá por eso no hace falta que llevéis ningún sobrenombre, ni deformar el hermoso nombre de la Virgen, y que incluso nos invita, como en el libro de Ruth, " a no la llamarla María, a llamarla mejor Amargura, porque su pena es profunda y amarga como el mar"... Y porque su bendito nombre de Amargura rima con locura, esa que le demostráis tener cada Madrugada de Viernes Santo bajo sus trabajaderas, obedientes a los golpes del dragón bajo el azul amparo de su manto, a esta Excelsa Reina de la Madrugá, a esta Celestial Señora del Alba. Y a saludarla como dice, canta y reza su himno: Salve, Amargura.

jueves, 12 de febrero de 2015

MEMORIA PREVIA DE UN VÍA+CRUCIS


Desde antes, desde mucho tiempo antes de que nadie hablara siquiera de los actos (muchos todavía ni sabían que la parroquia de la Purísima Concepción cumpliría 500 años en el 2015) ya la hermandad del Nazareno me consta y soy testigo de que albergaba la idea de ofrecer al Consejo de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Huelva la imagen del Señor para que presidiera el Vía+Crucis de Cuaresma.

Ya desde entonces en el seno de la corporación se gestaba que el rezo de este piadoso ejercicio por las calles de la ciudad, además de para celebrar la efeméride de la parroquia de la que El Señor  indudablemente es más que un referente devocional, sirviera también  para que la Hermandad se reencontrara con su propia historia entroncando con la celebración del quinto centenario de nuestro templo.

Mucho se pensó, muchos destinos e itinerarios se contemplaron, muchas ideas se barajaron hasta dar forma definitiva a la organización de este acto penitencial que celebramos anual y conjuntamente todas las cofradías de Huelva, con la pretensión de que ésta de 2015 estuviera a la altura  de anteriores ediciones, de impecable organización.

Pero fue, y sin él mismo saberlo, el señor presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías el que aportara luz definitiva al proyecto final del Vía+Crucis a celebrar el próximo día 2 de marzo, segundo lunes de Cuaresma.

Toni González, en una entrevista emitida por televisión, aseguró que, a falta de un templo capaz, solo tres plazas públicas de nuestra geografía urbana eran idóneas para acoger adecuadamente el desarrollo del solemne acto: La Plaza de la Merced, la de las Monjas, y la de San Pedro. Ahí fue cuando la hermandad del Nazareno lo vio y lo tuvo  claro: El Señor volvería a la plaza de San Pedro.

Y decimos que Jesús Nazareno volverá (D.m.) a la Plaza de San Pedro porque hasta bien avanzado el siglo XIX era el destino habitual donde su hermandad realizaba la estación de penitencia. Es más, el punto culminante de la procesión en la madrugada de cada Viernes Santo tenía lugar allí, en ese emblemático lugar de Huelva, con el denominado Sermón del Paso.

La sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno en su itinerario de ida y vuelta a la parroquia Mayor de San Pedro, en la que entrará por amable invitación de su cura párroco y deseo del Consejo, se irá, como dijimos, reencontrando con su propia historia. A cada paso que dé irá renaciendo ante Él los recuerdos, volverá a florecer la memoria de un pasado que durante más de cuatrocientos años han forjado la realidad de esta señera, vigente y floreciente devoción.

El Señor pisará la misma calle que vio nacer a su hermandad en un lugar, que como tantas otras cosas en nuestra ciudad, es ya lamentablemente,  patrimonio del olvido. Reverdecerá el esplendor de la casa-palacio que fuera el hogar de una familia, la de los Trianes, que vivió por y para su hermandad, la que viendo que por los avatares de la historia y de la política la cofradía era exclaustrada de los muros del convento de los Mínimos de San Francisco de Paula, donde nació fundada por los duques de Medina Sidonia, le labra una capilla propia en la parroquia de la Concepción que andando el tiempo se convertiría en el centro de peregrinación de toda una ciudad que de continuo se postra ante Él.

 Al pasar por el Santo Ángel, donde encontró cobijo mientras se reconstruía su templo, El Nazareno volverá a sentir en la pátina de su piel el calor del fuego fratricida de una guerra que acabó con su carne de madera,  pero no con el espíritu de su devoción que volvió a anidar reencarnado en otra imagen hasta llegar a lo que es hoy.

Pasará junto a un monumento cuyas dos columnas hechas de historia y de fe, más que de alabastro, y que sostienen el triunfo de un dogma tan querido por los españoles que una cofradía, la del Silencio de Sevilla, hizo defensa del mismo con voto de sangre, y del que este año, vaya coincidencia, se celebra el cuatrocientos aniversario. Por este motivo la bandera blanca del Voto Concepcionista precederá el paso del Señor en el Vía+Crucis del Consejo, subrayando así el carácter concepcionista de la hermandad, el de su parroquia y el de toda Huelva.

Al pasar El Nazareno por el colegio de las Esclavas reverdecerá la memoria de un joven abogado que dirime su vocación ante Jesús Sacramentado y ante su sagrada imagen, el que luego fuera Cardenal Arzobispo de Sevilla, el Obispo Mendigo, y cuyas continuadoras de su obra, las Esclavas del Divino Corazón, serían, andando el tiempo, camareras honorarias del Señor.

También por eso, en la tarde del lunes dos de marzo, conmemoración de la muerte para este mundo de Sor Ángela de la Cruz, a los pies del Nazareno de la Concepción se dispondrán tres reliquias, además de las de la Santa sevillana, las del Beato Marcelo Espínola y las de D. Manuel González, las de este último por celebrarse el Vía+Crucis alrededor de la plaza que preside su monumento y por la especial vinculación del fundador de las Marías de los Sagrarios con la parroquia de San Pedro.

 Eso es lo que tienen las devociones con historia, que en ellas todo se reviste de sentido y de lógica. Eso tiene esta imagen de Jesús Nazareno, que como Sacerdote Eterno  hará de puente entre dos parroquias más que centenarias.

Pero al final de su itinerario, cuando el Nazareno suba a la altiva alcazaba de San Pedro y entre en la fortaleza de la Parroquia Mayor de Huelva, al fin y al cabo no hará otra cosa que buscar un preludio de palmas y hosannas, allí, donde todo comienza en el Domingo de Ramos con Cristo entrando en la Semana Santa sobre una borriquita. Desde allí va a recorrer los misterios de su pasión, muerte y su resurrección, pisando las huellas indelebles que cada Martes Santo Jesús de la Pasión deja grabadas a fuego, más que en el suelo, en el alma de la ciudad. Y será allí, por fin, donde encuentre la misma Resignación que los cofrades buscamos en la mirada perdida de una Virgen cuando todo acaba, cuando casi agoniza la semana más hermosa del año.

Solo es un Vía+Crucis, cierto. Solo es un acto penitencial como otros tantos, es verdad. Pero también es lógico que su hermandad se haya querido volcar en la organización por las especiales circunstancias que en este año concurren.

Sencillez y esplendor pretendidos; aún en el convencimiento de que todo lo que protagoniza el Nazareno se convierte en acontecimiento. Austeridad cuaresmal requerida en las formas; pero con visos de salida extraordinaria; ascetismo cofrade deseado para la celebración de un acto cuaresmal, pero  subrayados con el cálido fervor hacia Nuestro Padre Jesús Nazareno. Así se prepara; así se sueña el momento, sencillo, solemne, sincero...

 Quizá por eso Nuria Barrera pintara de esa forma su cartel para anunciar este especial evento, solo con el rostro del Nazareno, despojado de todo, exento de todo; pero con la grandeza de su mirada capaz de traspasar los lienzos; con las letras color sangre donde se intuye el perfil de la ciudad con las dos torres de los dos templos entre los que sucederá todo... y el Señor derramándose a chorreones sobre nosotros en los diversos morados de su túnica.

En estas coordenadas se enmarcará el Vía+Crucis. Esta es, groso modo, una hoja de ruta que Dios quiera que se sepa recorrer con humildad y con verdadera unción religiosa en esa tarde de Cuaresma.

Esta es la memoria previa de un Vía+Crucis que la hermandad de la Madrugá ofrece a los cofrades y al pueblo fiel de Huelva para que juntos conmemoremos, paso a paso, estación a estación, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús Nazareno, en este tiempo morado con ribetes celestes por el aniversario de la parroquia de la Purísima Concepción onubense, primada en el Mundo con esta  gloriosa advocación y casa y morada de este Señor de la Historia que se perpetúa, siglo tras siglo, en la misma Historia de Huelva.

martes, 6 de enero de 2015

LA CASPA DE LA CASTA

Nos hemos ido tragando casi sin darnos cuenta, así como quien no quiere la cosa, entre polvorones de Estepa y copitas de anís de El Mono,  toda una serie de píldoras (más bien blísteres de pildorazos enteritos) con la más variada gama de sandeces fruto de la cretina fecundidad mental de Podemos; ora dicen que van a suprimir la Semana Santa, ora que van a acabar con las cabalgatas de Reyes Magos; que quemar iglesias solo tiene sentido si se hace con gente dentro, aparte de las propias de la política que ni me importan ni me interesan. O me interesan menos
.
No me gusta ni suelo traer a este blog asuntos de política. Pero cuando la política intenta amenazar a las cofradías, y por ende a la religión, se podrá hacer una excepción, ¿no?

Y he dicho intentar amenazar porque de llegar al poder, este emergente partido no se va a atrever con las cofradías ni con la religiosidad popular, por muchos motivos, lo mismo que no se atrevieron otros que prometieron lo mismo a los más radicales de su partido que estos de Podemos prometen ahora y que ya ven, se quedaron en nada.

De llegar al poder, este partido no va a tocar a las cofradías primeramente por un motivo fundamental : el económico.
Podemos no se va a meter con las cofradías porque en muchas economías , sobre todo la andaluza, las cofradías son piezas nada desdeñables. ¿Creen ustedes que Málaga se va a dejar que le quiten todo lo que generan sus hermandades en cuanto al turismo cada Semana Santa?

¿Piensan ustedes que Sevilla va a renunciar cada puente de la Inmaculada a ese río de gente llegada de fuera que va besando una a una la mano de tantas dolorosas expuestas en esas fechas y, aunque turismo de mochila y botella de agua a la espalda (nunca he entendido que ir a ver cofradías diera a la gente tanta sed) dejando algún que otro beneficio en la hostelería de la ciudad?

¿Sabían ustedes que en este recién acabado dos mil catorce , el mes de mayo en Sevilla ha sido el mejor, turísticamente hablando, de hace muchísimos años? ¿Habrá tenido algo que ver las memorables procesiones extraordinarias de la Macarena, en el cincuentenario de su coronación?
Pero hay otra razón, con mucho más peso, mucho más contundente para que Podemos no suprima las cofradías, y es que , aparentemente hay ya más agnósticos y ateos dentro de las cofradías que fuera de ellas. Y entonces pa qué se van a meté en ná, si con algo de tiempo ellas mismas se autoinmolarán.

Creo firmemente que la vida política necesita de una urgente regeneración. Pero no creo que Podemos sea ejemplo de transparencia y honradez por todo lo que venimos leyendo sobre ese partido, que ha convertido la cafetería de la Complu(tense) de Madrid en su cuartel general, donde hasta da asco de entrar por la pocilga en la que la han convertido. Y si atendemos a la investigación de la Fiscalía Anticorrupción, todos , absolutamente todos los partidos políticos están implicados en su financiación ilegal, Podemos incluido.

Así que para no haber ganado ningunas elecciones han aprendido desde un principio a no tener principios y a ser como la casta que ellos critican. Aunque más que casta, ellos son la caspa de la casta viendo su populismo y los planteamientos que proponen. Cada vez que los veo actuar me recuerda a una película española que vi (por error) y que por supuesto trataba de la Guerra Civil Española donde unos eran malos, malos, malísimos, y donde los otros más o menos eran los angelitos de un cuadro de Murillo (adivinen quién era quién). En esa película, donde los frentepopulistas propugnaban, como ahora los de Podemos, aquello de "tó pal pueblo", se veía a un milicianos repartiendo unos vales en la taberna convertida en Casa del Pueblo. En uno de esos vales que entregaba se leía:"vale por un porvo con la Paca". No creo que un pueblo, el español, con tanta sensibilidad para algunas cosas, que se escandaliza porque un técnico de televisión se equivoque de tecla y aparezca un anuncio de Coca-Cola durante la retransmisión de las campanadas de Año Nuevo se vaya a dejar engañar por las soflamas de Podemos, que tanta cancha tiene en TODAS las cadenas televisivas. ¿Ustedes creen que si este partido, en vez de ser de ultraizquierda, fuera de ultraderecha tendría la misma cobertura mediática?


 Pero lo más sorprendente es que tenga cierto apoyo dentro de las cofradías, e incluso de la propia Iglesia, y que estos cofrades aplaudan y jaleen las proclamas anticatólicas que les llega vía whatsapp.  Ganas que tenemos de suicidarnos. Ganas que tenemos de pegarnos un tiro en nuestro propio pie. ¿PODEMOS ser más tontos?

miércoles, 3 de diciembre de 2014

EL JARAGÁN

De haberlo conocido y estudiado, Félix Rodríguez de la Fuente seguro que lo hubiera denominado científicamente como Homo Cofrade Inactivus, pero como no se dio el caso, lo llamaremos  con un nombre más corriente y al uso como es el de haragán. O mejor jaragán, que es más expresivo y contundente.

Este espécimen que toda la vida ha habitado y sigue habitando (no me digan que no) en las cofradías, no suele aparecer mucho por la hermandad, más bien poco, sobre todo en épocas de mucho trabajo, no vaya a ser que de rebote le toque hacer algo. Sin embargo, sí que se deja ver más, tampoco mucho más, en periodos de poca actividad en el almacén y en la casa de hermandad, siempre que la casa tenga barra de bar.

Este singular pájaro suele emigrar con frecuencia a parajes más tranquilos en el preciso momento que se empieza a sacar la plata de las vitrinas para preparar la salida o que haya que limpiarlas para volverlas a guardar. Missing.

Un muy serio estudio de la Universidad de Oklahoma en colaboración con la de Berkeley, ha llegado a la conclusión de que el jaragán sufre y padece una severa alergia congénita al Tardni Shiel, al Sidol , al Algodón Mágico y a la bayeta, aunque sea de esas de microfibra tan buenas que vende a un euro el Mercadona. La sola visión de una espátula para raspar la cera del suelo de la iglesia le produce tal reacción que hasta le salen sarpullidos por todo el cuerpo, a más de uno he visto yo al borde de un síncope, e incluso se ven cruelmente expuestos a un fallo multiorgánico de impredecibles consecuencias y que hace que el pobre tenga que marcharse, piam-piam, a su casa, muy a pesar suyo...Pero hijo, la salud es lo primero (y la Lanzada, los Estudiantes y Pasión, después).

Pero cuando este gandul sí que le da por aparecer, es por la iglesia en los días de montajes del altar de quinario, o de la armá de los pasos. Es que no falla. Puntual como un clavo.

La primera noche de montaje, hace su entrada después de la última misa de la tarde. Y nada más llegar, como si viniera de hacer el camino de Santiago, o el del Rocío, o de correr la maratón de Nueva York, coge el primer banco de la nave central, desde donde mejor se ve el altar mayor, y se sienta porque el pobre viene reventaíto. Pero se sienta doblando los codos para atrás, como si fuera a bailar los Pajaritos, los apoya en el respaldo dejándose caer, y poniendo los pies en el reclinatorio de delante, se arrellana en su asiento. Porque el muy flojo no se sienta, se desparrama en el banco. Muchas veces, de lo a gustito que está,  dan ganas de llevarle una cerveza fresquita y una platerita de aceitunas gordales...

Este Homo Cofrade Antecésor, antecesor del Homo Vagus y muy relacionado con el Homo Friki (del que ya hablaremos en otra ocasión) por su colosal indolencia es capaz de sacar de quicio y poner de los nervios al prioste más comedido, más reflexivo y al más prudente. Sobre todo cuando en pleno fragor de la batalla, cuando se está subiendo el dosel, o colocándose el respiradero (sí, ese que pesa más que un mal casamiento) en la grada más alta, cada vez más recostado en el banco, se pone a contar lo estupendo que ha estado esa misma tarde el concierto en el Gran Teatro de la banda estrella que está causando furor en el Top Ten de marchas cofradieras; o lo muy bien montada que está la exposición de estrenos que acaban de inaugurar, y a la que los priostes no han podido asistir (por más que quisieran) precisamente por estar absolutamente desbordados y entregados al trabajo de la hermandad.

¿A que es para estrangular al jaragán con la cuerda de subir el dosel, o darle en las costillas con la manigueta del respiradero, con borla incluida? Además, sin problema. Porque después de un buen acto de contrición bien explicado, el confesor seguro que lo consideraría pecado venial. Y en un juicio sumarísimo estoy convencido de que el caso quedaría sobreseído por enajenación mental transitoria del prioste. Su señoría lo entenderá. Es que no es para menos. Porque semejante indolencia no hay cristiano (ni Messi) que lo resista

Este imbécil suele tener cara de capullo, pero no se lo crean, es solo apariencia, porque es listo, muy, muy listo, listísimo. Lleva instalado en su cerebro una especie de microchip que le avisa con increíble precisión del momento de irse de la iglesia, demostrando una fabulosa habilidad para desaparecer haciendo mutis por el foro, despidiéndose a la francesa, con la misma facilidad que mis hijos se esfumaban, se desvanecían más bien, después de comer para no tener que quitar la mesa.

Ese momento ocurre normalmente cuando ya el trabajo está encarrilado (aunque queden muchas horas para terminarlo totalmente) y el hermano mayor o algún miembro de la junta se marcha ya y se despide del grupo de priostía. Es entonces cuando el inútil saca toda su sabiduría poniendo en marcha su maquiavélico plan de evasión. Y con la excusa de acompañarlo, porque le coge de camino, se levanta del banco, del que no se había movido en toda la noche ni para arrimar un candelero al altar, y se va con el hermano mayor, a ver si le saca una copita y para irle contando los últimos chismes de los que se ha enterado, porque a su condición de jaragán se le une también, con inusitada frecuencia, la condición de cotilla, porque es capaz de dar más noticias él solo en un minuto que la agencia Efe y la Reuters las dos juntas en todo el día.

Y así va pasando  este maula los días de una cuaresma cualquiera , de montaje en montaje sin dar un palo al agua, viendo ensayos  desde la acera comiendo pipas, sentado en un poyete (él fue costalero, pero en la segunda chicotá del primer ensayo dice que le dio un tirón en no sé qué vértebra y se retiró, y que desde entonces no coge más kilos que los suyos, que los de su cuerpo quiere decir, que no son pocos. Pero yo sé que lo largaron de la collá el fijador y el corriente de tercera por no coger un kilo, y por su desapego al jabón y a la colonia).

También dice pertenecer a la Tertulia Cofrade Virgen de la Cinta, pero no la Chiquita, no; sino la del muro, que está sentaíta y es mejor.
Fijarse ustedes, como diría Lopera, si el tío es perrángano, que dice que le tiene especial devoción a los apóstoles de la Oración en el Huerto. Claro, como van acostados y dormidos...Pero el colmo de los colmos del jaragán es que en más de una ocasión le he oído decir que el sitio que más le gusta para ver una cofradía es la calle de los Tumbaos. Conociéndolo, no me extraña ni mijita. ¿Con gente así como coño vamos a levantar cabeza en las cofradías?


Esta especie, que siempre ha existido, últimamente ha sufrido una mutación y se está convirtiendo en pandemia, afectando de forma especial y con más fuerza a los jóvenes, a los que propongo que antes de ingresar en el grupo de priostía se les sometieran a la prueba de fuerza de subir al paso en tres minutos una tanda de candelería  (si son de fundición se les permitiría hasta cinco minutos) y si salen indemnes del terrible trance ya serán inmunes a este peligrosísimo virus que está diezmando severamente la tradicional capacidad de trabajo de muchos priostes... Y con la resistencia de sus repectivos sistemas nerviosos para soportar en los montajes la ineficacia y las impertinencias de algún que otro "ayudante", más jaragán que un choco.  

domingo, 16 de noviembre de 2014

EL TIEMPO ENTRE DOS CORONAS



Escribo esto, Reina y Madre del Polvorín, en la celebración de setenta y cinco aniversario de la fundación de tu hermandad, y para saldar una vieja deuda que tenía contraída, primero contigo, Señora; y con otra señora, amiga del alma, que nació un Miércoles Santo justamente cuando  regresabas de tu triunfal procesión por las calles de Huelva y en el mismo instante que entrabas en el templo, y que por eso lleva tu bendito nombre, Victoria.

A Ti, a tu hermandad, a toda Huelva: Feliz aniversario.

EL  TIEMPO  ENTRE  DOS  CORONAS                 

Dicen que el tiempo es el espacio entre dos recuerdos. Si es así, qué pronto ha pasado el tiempo...Y qué pronto ha pasado la vida.
Dos instantes, dos momentos, dos cortes en la línea de sucesión de los días anclados en la memoria. Y marcados por una misma sonrisa y por una misma mirada que desandando el tiempo me hacen regresar a un ayer, quizás demasiado lejano. 

Llovía. En la desapacible tarde de aquel veintitrés de diciembre, de no recuerdo qué año, algo distinto sucedía en la Iglesia del Sagrado corazón de Jesús. Como cada víspera de Nochebuena, la Sagrada Imagen de La Santísima Virgen de la Victoria había sido descendida de su altar para su anual besamanos. Vestía la saya de tisú de Esperanza Elena Caro, manto celeste brocado en oro y una toca dorada. Se mostraba como siempre, radiante, sublime perfecta. Pero algo le faltaba: no llevaba corona.

A un lado del presbiterio de su capilla, sobre una mesita vestida de damasco rojo, recostada sobre un cojín de terciopelo, una corona nueva aguardaba para después de ser bendecida e inciensada, serle impuesta a la Virgen del Polvorín. Acto seguido, después de aquella íntima e inesperada coronación en aquella tarde del incipiente invierno, al besarle la mano por primera vez, un niño que empezaba a sumergirse  en el mundo de las cofradías quedó impresionado por los ojos y la sonrisa de aquella Virgen, en ese difícil equilibrio de dolor y sonrisa en el inmaculado rostro de la Virgen de la Victoria.  

Porque la Reina del Polvorín sonríe más con los ojos que con la boca. A la Virgen de la Victoria le penetra por los ojos, vivos de cal negra, todo el dolor de la Humanidad y, una vez tamizado en el crisol de su Divino Corazón, nos lo devuelve en el céfiro suave de una sonrisa esbozada entre el rubí de sus labios, como dos pétalos de coral rojo.

Y permaneciendo inalterables, esa mirada, esa sonrisa, se eternizan en el reloj sin agujas que marca los días de la historia de Huelva. Mide el devenir de nuestras vidas, minuto a minuto, gota a gota, con el reloj de cera que se derrite y se congela en la candelería de su portentoso paso de palio, donde el tiempo se licua y se solidifica al ritmo de la mecida de sus bambalinas, del cimbreo de sus varales, como doce alabardas que custodian la celestial realeza de su señorío, en el alcázar-fortaleza de su paso de palio.

Por eso, cuando cada tarde de Miércoles Santo la Victoria avanza para reconquistar el corazón de la ciudad, cuando se nos adentra por un sendero de calas, por una alameda que nos lleva y nos trae a la gloria como en el mejor cante de ida y vuelta, parece que viniera retándonos, pidiendo guerra con la hermosura de su rostro, dejándonos heridos en el corazón con la munición más poderosa que guarda el inmenso Polvorín de su belleza entre el fuego cruzado del destello cristalino de sus alhajas: su mirada y su sonrisa.

Pero el tiempo pasa rápido, demasiado rápido. Aunque parezca que fue ayer desde que aquel niño quedara asombrado al besar por primera vez la mano de la Virgen de la Victoria hasta que otra tarde volviera a marcarle, esta vez en el corazón y para siempre, ha pasado mucho tiempo, demasiado tiempo...

Llovía otra vez como en aquella lejana tarde de diciembre. Pero esta vez, en mayo. Dentro de la parroquia de la Purísima Concepción, una mezcla de ansiedad, de temor y al mismo tiempo de confianza, retenía en el templo a la Virgen de la Victoria. Fuera, la ciudad se impacientaba por llevarla hasta el altar donde se coronaría canónicamente. Cuando el sol apareció y llamó a la puerta de la iglesia abriéndola de par en par, el cielo de Huelva, que ese cinco de mayo tuvo después el mismo color que tiene el cielo del Barrio Obrero cada tarde de Miércoles Santo, el mismo color de ese mar de antifaces azulinas que la preceden, le dibujó en el espacio un arco iris triunfal, que le recordara al arco Reina Victoria.
Fue entonces cuando antes de salir camino de la Plaza del Ayuntamiento, la Virgen de la Victoria giró su paso de palio y miró a Nuestro Padre Jesús Nazareno con la misma sonrisa que muchos años atrás había mirado a aquel niño. Y de golpe, el tiempo se hizo nada y se hizo eterno.

Y como no hay mejor homenaje para un hijo que el que se le haga a su Padre, esa mirada al Señor en el día de su multitudinaria coronación canónica se fundió en la memoria, como en un largo abrazo de años, con la de aquella otra íntima en aquel remoto invierno, cerrando un paréntesis de un tiempo entre dos coronas  donde la Semana Santa de Huelva ha ido  creciendo y modelándose al amparo de su mirada, alentada por el aire suave, casi de brisa marina, de su misteriosa sonrisa.

Quien no lo haya visto, quien no haya tenido la dicha de sentir alguna vez en sus propios ojos esa sonrisa y esa mirada, que vaya a verla en el último amanecer de este mes de noviembre, cuando salga de su templo  con las luces del alba...Del alba que anuncia su  Eterna Victoria.