domingo, 26 de junio de 2016

CANAL COSTRA

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Que la ciudad de Ayamonte tiene una más que hermosa Semana Santa es indiscutible, que solamente hay que ver sus cofradías para llegar a la conclusión de que los ayamontinos sienten, viven y piensan en cofrade.

 Siempre, desde hace mucho tiempo, me ha cautivado la sublime belleza de la Amargura del Salvador, mucho antes, incluso, de que fuera bajo palio. Me ha emocionado la devoción, auténtica y personalísima, de Padre Jesús de la Villa, y permanece perenne en mi memoria desde que lo vi, siendo yo un chiquillo, subiendo (o bajando, ya no me acuerdo) la calle Galdámez. Siempre me llamó la atención la peculiaridad de que la Puerta de España contara con dos magníficas hermandades del Santo Entierro, y me ha embelesado la indiscutible majestad de la Virgen de las Angustias, celestial Patrona de Ayamonte. Pero  la retransmisión que Canal Costa hizo ayer de la Procesión Magna Mariana, fue cuanto menos, peculiar, muy peculiar. Y tremendamente pacata.

Hace tiempo que escribí sobre el poco afecto, que en general, sienten  los pueblos y ciudades de la provincia hacia la capital. Y recuerdo que mi amigo Enrique Castellano me reconvino amablemente asegurándome que no todo el mundo es igual. Cierto, pero el programa de ayer me volvió a dar, aunque fuera puntualmente, la razón.

En el programa se llega a afirmar imprecisiones como que la primera magna  (Santo Entierro Grande como siempre se le llamó) de la provincia fue allí, cuando está probado documentalmente que fue en Huelva capital en 1889; que en la capital no hubo consejo de cofradías hasta el año 1990, cuando los primeros datos que se tienen son de 1935; hablan del “arzobispo” de Huelva, cuando nuestro Pastor es obispo; de la “catedral” de Ayamonte, cuando el templo tiene rango de parroquia, bellísima, pero parroquia; hablaban, sin rigor histórico, de fechas fundacionales de hermandades, siempre en referencia a las de la capital y a las del resto de Andalucía; no vi pasos de superior calidad a algunos, bastantes, de Huelva (la belleza es subjetiva, por eso digo calidad); si atendemos a los pasos de “misterio”, tampoco los veo… Y si, según ellos, (a mí no me miren) los de la televisión, había allí dos mil personas, tampoco es para sacar pecho. Dos mil personas hay en cualquier recogida de cofradía de medio pelo. Incluso muchas más.


La cosa ya prometía cuando en la “promo” de dicho evento se utilizó más de la mitad del tiempo en agravios comparativos con la capital, con la ciudad de Huelva. Ya en la retransmisión del evento en sí, de más de seis horas, se pronunció demasiadas veces las expresiones “de la provincia”, “de Andalucía”, “de España”. Solo faltó decir “del Mundo Mundial”, y hasta se nombró reiteradamente (lo que cambian los tiempos) a Isla Cristina. Pero se ignoró, haciendo verdaderos malabares para no nombrarla, a la capital de la provincia, a la ciudad de Huelva. Ni por asomo hicieron referencia alguna al Acto de Misericordia previsto para septiembre, yendo, como iba la cosa,  de procesiones magnas.

Tantos “hichonazos” dieron a Huelva, que siendo ellos tan del carnaval, se me vino a la mente ese estribillo de la chirigota “Los Pofesionales”, de El Love, que decía aquello de “no me pegues tiritos en el pecho, pégamelo en la capa de ozono que ya está el boquete hecho”, ¿o era en el culo?...

Lo dicho, solo me queda felicitar al pueblo de Ayamonte por la magnífica organización de la Magna Procesión Mariana del sábado, y a sus auténticas protagonistas, sus hermandades.

No puedo decir lo mismo de la televisión que retransmitió el evento, que más que Canal Costa podría rebautizarse como Canal Costra, por la capa provincianista y de cierto complejo que destilaban sus comentarios, cuando tantos y buenos costaleros onubenses, y acólitos, fueron debajo y delante de los pasos ayamontinos.

Y una última reflexión, los onubenses magnoescépticos que fueron a la procesión pondrán el mismo entusiasmo en la de Huelva, o como será una magna de pasos de Cristo en vez de palios no les mola lo mismo, no quiero ni pensarlo…


 Insisto, y lo digo de corazón: mi más sincera enhorabuena, Ayamonte.

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